martes, 29 de agosto de 2017

YO QUISIERA LEERLO



(A Leibi Ng Báez)

“¿Y si escribiendo me descubro ante ti y ante mí misma... y si diciendo logro hallar la voz que siempre me acompaña invisible, nostálgica, sabia?” Leibi Ng

Sé que fabricas versos.
Que escondes los minutos de sal en tu ojo bueno.
Que en tus manos impunes se refugian los pecados de Dios,
los devaneos de algún hada madrina
que equivocó su Norte;
que tocó con su vara gusanos y arcoíris,
que convirtió lagartos en lagartos
mientras las niñas buenas, ajenas de milagros,
perdían su sonrisa entre los lobos.

Sé que construyes sueños.
Que solo falta piel para cubrirlos,
dejarlos caminar por el asfalto.
Que temes que la brisa escancie la mirada en su almanaque.
Que sendas y caminos los lleven más allá de tu agua buena.
Que se despierten lejos,
tan lejos que no sepas si despiertan o sueñan
y tengas que soñarlos nuevamente
protegidos de besos y de lobos.

Sé que fabricas alas.
Que un muro de silencio tan ancho como un beso despinta tu arcoíris,
lo tiñe de aguacero.
Que en un viejo cuaderno se apretujan tu historia, tu humedad y tus miedos;
tus vuelos y tus ganas,
tu voz limpia
y tu cielo.

Sé que ensalmas misterios.
Que tu mágico lápiz dibuja mundos ciertos.
Libros de agua y azúcar con pinturas de tierra,
con un cielo tan verde que es una voz antigua,
y es un reloj travieso,
y es el pan y la espera.
Con un bosque encantado donde cantan orugas
azules primaveras
Y los lobos aúllan
para espantar el miedo que sienten por las niñas,
por su encanto y sus juegos.

Sé que fabricas versos.
Sé que construyes sueños.
Sé que fabricas alas.
Sé que ensalmas misterios.
Que en un viejo cuaderno se apretujan tu historia, humedades y miedos,
tus vuelos y tus ganas,
tu voz limpia
y tu cielo.
Yo quisiera leerlo.

©Luis Carvajal

jueves, 24 de agosto de 2017

Almacenaje

A esos que te aconsejan
soltar todo,
comprender lo nulo del pasado
y la inutilidad del porvenir…
Los dogmas que predican
concentrarse en el minuto aciago
del respiro que llaman ahora…
A esos, les voy a regalar todas mis lágrimas cristalizadas en marfil,
Varios envases de sustancias químicas frenando mis dolores
Los recuerdos del patio en que dos pechos predijeron los filmes de Fellini, un árbol de piñón con la leyenda, el brebaje imposible de un amor adúltero, la rabia del vecindario por la virginidad entregada al soldado yanqui. la compasión por el hijo del yanqui...
El comunismo ateo de doña María, el enfrentamiento con el vecino imperialista... El locrio de paloma. Las piernas encorvadas del hijo de Pino, el canto destemplado del borracho del Conde, las madrugadas al lado del inconsciente, un parque lleno de presagios, una avenida llena de basura, el guardia ebrio de la esquina de la París, los mecánicos del piso de abajo, el café en baño de María, el ruido sordo de una avenida anónima, la biblioteca que nunca llegué a ver abierta, el cine que quebró, el vandalismo contra el mobiliario urbano, un beso robado que se sumó a uno anterior en la mejilla y que me lavé con brillo y Ace, el camino solitario por las Atarazanas, la cara de machete para que los tígueres no se metan contigo, el llanto sincero en el primer viaje en avión que no era de miedo y sí de enamorada, los pasos por calzadas de otros países, siempre sin eco porque yo no me conocía, los ríos que me deslumbraron con su grandeza, las obras de arte que ya no eran las de los libros, la gente buena, la gente mala, miles de sonrisas y miradas, y millones de palabras que aún conservo en tinajas… Puedo mostrar que aún desnuda puedo llevarlo todo a mis espaldas.
©Leibi Ng

domingo, 20 de agosto de 2017

TODO O NADA

Abie-Davis


Sentirás el escalofrío del riesgo.
Algo ancestral está en tus células.
Querrás experimentar.
Caminar descalza al filo de la navaja.
Te envolverás en largas conversaciones
Conocerás la marca de sus pañales.
El grado de tibieza de la leche
que empleaba la madre al darle de mamar.
Curarás mentalmente sus raspaduras
y las lesiones del acoso que sufrió de niño…
Tu vida perderá importancia.
Tu trabajo perderá importancia.
Tu tiempo pasará a depender del suyo.
Tu amor será cada vez más poderoso.
Sufrirás largas esperas…
Pero nada se compara con el momento
en que él te dedica su atención.

Puedes volar como los ángeles.

Llegará el día de la primera vez
cuando tu corazón desbordado
se derramará como el río en el delta.

Puedes volar como los ángeles.

Los labios unidos
Los cuerpos fundidos
Todo y serán UNO.

Puedes volar como los ángeles.

Pero ya no son uno
Un reto, un desencuentro, un mal entendido…
Sentirás de nuevo escalofríos
Y lo ancestral en tus células te oprime
Lágrimas, dolor y soledad te tiran al suelo.

Mas, en medio del dolor sonríes,
porque eres valiente y supiste jugar.
Tomaste el riesgo:
¡Tú siempre ganas a pesar!

©Leibi Ng

viernes, 18 de agosto de 2017

Minúsculo abatido





En la medida en que me alejo
su voz disuelvo en nada.
El sonido ya no creado
hoy se le escapa al aire.
y su esencia no tiene características:
ninguna cualidad de amor y su homicidio.
Ni luz ni visión.
Ni sabiduría, ni salvación...
Las palabras
eran tan plenas, tan diosas,
tan esenciales las vocales…
Ahora no tiene aroma el nombre
ya no resuena su vibrato.
La lucha de contrarios ha cesado
y ya no hay yin ni yang;
ni es soluble en el éter
su hueco sin acción.
Mis dedos juegan como antes jugaban
y mi propia voz ya no se acerca a la que fue.
El eros ya no es llama. 
Extinta la pasión, muerta la flama,
sucumbe ante el soplido sin alas
de la boca de un dios sin nombre.
Es irreal, no vida.
Ni fuerza, ni duración, ni trascendencia.
Ya no tiene poder.
Se extingue como un minúsculo abatido punto de polvo.


Lo que antes fue pavesa, ceniza es.

©Leibi Ng

domingo, 6 de agosto de 2017

DISTRACCIÓN


Ha caído la lluvia,
cadenciosa y perenne
y tu cuerpo desnudo
persiste en mi pasión.
Un relámpago lento
de movimientos breves
sobre sábanas blancas
y almohadas al revés
La cortina sonora 
que acompaña suspiros
es rítmica, afectada,
ñoña y dulce a la vez
porque con la atención
concentrada en su lengua 
son como cuchilladas
los ruidos que intervienen
interrumpiendo el hecho 
del somero placer.
No me distraigas lluvia 
que no quiero escucharte.
Déjame con mi amante
fundirme en la avidez
de reiniciar el mundo 
ahora, y luego otra vez.
© Leibi Ng