jueves, 4 de mayo de 2017

UN DÍA A LA VEZ


Fotografía de Juan Rulfo

Mi nombre es Ella y soy adicta.
En día de misterios,
de "no". De "todavía",
de "mañana, tal vez",
de "quizás nunca"...

Sólo por hoy: aguantaré el veneno.
Sólo por hoy: no consumo tu esencia.

Por veinticuatro horas
todo ausencia y vacío.
No se dice tu nombre
ni se piensa
ni abro la luz de tus ojos
ni doy paso a tu voz
para beberte...
Ni un segundo posible
de tu esperma.
Ni siquiera tus letras.
Puedo fumar,
o inhalar el abrazo
de opio y humo.

La cópula final
no entra al segundo.
Paso a paso.
Ninguna interjección
ni polvo blanco.
Ni un teléfono cerca,
cero Internet o wi-fi
mensaje cifrado o señales de humo
con camello o con mula.

Permanece el escrito
de la férvida frase
de suspedido aliento
y mensaje mordaz.

¡Oh, no más detritos!
Que el mal engendra mal
y el arrabal hasta la cloaca
arrastra la bondad.

Mi nombre es Ella y soy adicta.
Sólo por hoy pongo punto final.

©Leibi Ng
4/4/ 2017

A Iris Pérez Romero y su "Anatomía del Ser"


A los sueños se llega
usando las neuronas
como si fuesen dedos.
El tacto de los días
deja impreso el recuerdo
de otras pieles llorosas.
Las huellas digitales van cercando
el origen de todas las pasiones
y hay entre las miradas
un puente a lo infinito
de donde todo viene.
Es el IRIS que irradia
su influencia sanadora.
Ella mira y extiende.
Ella mira y conforta.
Ella mira y su piel se vuelve magia y gloria.
Desde el barro conforma el aura de las cosas.
De los colores todos, grito, canto y susurro...
De artefactos y troncos: formas, duelos, congojas...
Deja que se refunde con su empatía de siglos
con sus manos, sus ojos, y anatomía del ser
en la caverna oscura de todos los pacientes
y se ilumine adentro y crecer y crecer.
©Leibi Ng
sdq 4/4/17