viernes, 21 de octubre de 2016

Frágil


Yo nunca amé el vuelo de las mariposas.
Me daba miedo su fugacidad.
Quedé atrapada más de una vez,
-lo juro-, en polvos de alas
y nervaduras frágiles,
como esqueletos
hechos por orfebres.
Pero esos afanes de libros y crónicas,
donde exhortaban a corretear tras ellas,
no conmovían mi alma sedienta
de lo duradero.
Y sin embargo, al final de mi vida,
ellas me portan mensajes del cielo,
y en sus cabriolas hay más vida eterna
que en las palabras de un poeta nuevo.
Yo no sabía que amaría tanto
el frágil vuelo de las mariposas.

© Leibi Ng

jueves, 20 de octubre de 2016

Cara a cara


Yo solía escribir de las sirenas.
Pensaba que al Caribe
le faltaban más mitos y piratas...
más batallas y dramas.
Por eso siempre me pongo en estado de alerta
cuando leo noticias o cuentos sobre náufragos,
buques hundidos, calamares gigantes o tortugas que hablan.
Un día pregunté a Poseidón si podría visitarlo en su palacio
de sales transparentes y él me miró como mira Kuan Yin,
la Compasiva, perdonando la vida.
-¿Qué quieres tú buscar en las profundidades si estás más cerca del Aire?
-Es que la vida es reto, le dije sin hablar.
Así que me permitió suicidarme.
Quise emular la llama de la pasión
que otro encendió en la playa.
Pero no conté con la arena mojada
ni me di cuenta de la brisa del alba.
El corazón que miente
es como una medusa:
se parece a una lámpara
pero no bombea luz.
Y la pequeña llama se apagó
sin calentarme el alma
y entonces fui una ahogada
embalsamada en algas,
flotando en arrecifes de puntas afiladas.
Y desde entonces puedo hechizar con la mirada
a los peces que osan mirarme cara a cara.

© Leibi Ng

miércoles, 19 de octubre de 2016

Cese



Así como roto
el vínculo cesa;
pretexto el trabajo.
Sujeta a extravío,
de invitada al festín
paso a ser parte
de la servidumbre.
El dolor no es grande,
grande es ser testigo
de la muerte lenta
del canto del cisne.

©Leibi Ng