lunes, 19 de septiembre de 2016

Uróboro


Cuánta ferocidad a veces muestran los amantes
y más aún cuando tienen tiempo sin verse.
Como culebra que se engulle por la cola
terminan hechos un símbolo infinito.

Como niños dementes que retozan
con un deseo insaciable de conjuro
se hacen polvo tragándose el espacio:
la habitación desaparece de repente.

Nada que dar y así se lo dan todo,
mineros que golpean en la roca
hasta volverla escombros a trocitos.
No hay forma de parar, taladran todo.
Llegan a explotar fuentes.

Para cuando terminan, como siempre,
ambos mueren, si hay suerte fulminante
y se envuelve en fulgores de ternura
la mirada brillosa de la sierpe
que promete engullirse nuevamente.

©Leibi Ng

No hay comentarios: