martes, 27 de septiembre de 2016

Malos sueños




Pobre de mi
que albergo
a ras de suelo
el huérfano calor
de mi desvelo,
curiosa por saber
si alguna vez
será tu sombra
la fuerza audaz
que me guarezca.​

No he de buscar
en derredor la paz
que ausente escapa
por mis miedos
afanosa por llegar
adentro del abrazo
guardado en la memoria
de angustia y de dolor
encarnecida
con la fe en el umbral
de la desidia.

Se descalabra el cielo
en llanto mío
y no puedo espantar
tus malos sueños.

©Leibi Ng

domingo, 25 de septiembre de 2016

Cobardía



Renuncias al amor por descartado,
conviertes las razones en sofismas,
te rindes a pie de alcantarilla,
pudiendo escalar alto y coronando.

Renuncias al cariño, muerta de hambre,
evitas fruto y miel en pro de tu figura;
de responsabilidad, el exceso aparente,
frente a una vida clavada en conjeturas.

Renunciar a lo que nunca ha sido
devuelve la palabra al zorro inerte
abandonas las uvas tras su suerte
por no alcanzar ni en sueños su estatura.

Dimite, en fin, cobarde y embustera
repliega tus encantos sin leyenda...
llora como mujer con gran alarde
lo que no osas defender porque no sabes.

© Leibi Ng

lunes, 19 de septiembre de 2016

Uróboro


Cuánta ferocidad a veces muestran los amantes
y más aún cuando tienen tiempo sin verse.
Como culebra que se engulle por la cola
terminan hechos un símbolo infinito.

Como niños dementes que retozan
con un deseo insaciable de conjuro
se hacen polvo tragándose el espacio:
la habitación desaparece de repente.

Nada que dar y así se lo dan todo,
mineros que golpean en la roca
hasta volverla escombros a trocitos.
No hay forma de parar, taladran todo.
Llegan a explotar fuentes.

Para cuando terminan, como siempre,
ambos mueren, si hay suerte fulminante
y se envuelve en fulgores de ternura
la mirada brillosa de la sierpe
que promete engullirse nuevamente.

©Leibi Ng

viernes, 16 de septiembre de 2016

Sin centinelas



Una capa de arena tras otra me sepultan.
Quiero gritar, mas no puedo.
Quiero escapar, pero no se termina.
Cada vez más pequeña dentro de mi misma
donde tus recuerdos me tienen prisionera.
Es como recorrer por dentro a un gusano espacial:
viajo directo a la caverna de su boca donde la luz no llega.
Me han enterrado viva como a una concubina
en mitad de una pesadilla que regurgita en la memoria.
Son los círculos en el agua de una piedra lanzada con violencia desde la otra orilla.
Las agujas del reloj arrasan con mis sueños segundo tras segundo;
el mundo es esa esfera suspendida y pendiente en el espacio
que da vueltas con una lentitud calculada
donde flotan los seres y las cosas.
Como badajos desprendidos de mis campanillas
los deja vu crean retruécanos en mi cabeza...
¿Qué fue lo que hice o dije para
encontrarme sola en la orilla del río?
Los olmos enfermos me contemplan
desde la podredumbre de sus cortezas.
Soledad lastimera la que sonaba
en la banda sonora de mi vida.
Sólo la piel de mis manos con pecas
parece la evidencia del destierro...
Las fotografías siguen el curso del agua
y una melodía  inaudible arrulla el amor que nace entre dos jóvenes.
Los amigos partidos por mitad se desvanecen
se van corriente abajo mudos, mudos.
Al final de este amor
yo no sabía que los árboles en otoño pierden las hojas
y que su desnudez es tan cruel como la vida misma.
Los despliegues en un caleidoscopio incoloro
multiplican el centro de mi abismo
sin final y sin comienzo,
un dínamo tragando anhelos,
o la musiquilla del organillero desdentado de Gran Vía...
Los recuerdos me aprietan la boca
en este juego interminable de la evocación que no cesa
donde sólo es cierta la piel de mis manos en una tumba
sin centinelas.

Copyright ©Leibi NG