jueves, 7 de julio de 2016

Taigeto*



Él descubrió la llave
del alma femenina:
Vulnerable cual niño
confesó sus dolencias.
debilidades, taras,
cicatrices, cortadas,
mutilaciones ciertas
y por tanto variadas.

Ante ingenua franqueza
la mujer se amilana
saca amazona interna
y asume la batalla:
Yo te defiendo, hijo.
Yo te suplo, mi alma
que para eso me han dotado
los ovarios que ovulan
y un útero engarzado con divina
misión: A la vida dar vida
y a la muerte prisión.

Y poquito a poquito
el mendaz se hace fuerte:
Fuerte en hábitos fijos,
fuerte en líos y tramas
chupador de pezones
ya nocturno, ya diurno...
Hasta que bien seguro
va sacando sus armas;
vengativo, asertivo
cercenador de palmas.

Y un día el alma grande
de la madre que espera
se eleva en su estatura
y saca fuera el karma
lanzando al hijo ajeno
al Taigeto que aguarda.

Con la única tragedia
de que instinto materno
en otra hembra renazca
y el infeliz arraigue y de
nuevo amamante.

© Leibi Ng

* El Monte Taigeto fue utilizado por los espartanos para la ejecución de los recién nacidos con defectos físicos y de los delincuentes. Desde la época bizantina hasta el siglo XIX, la montaña fue conocida como Pentedaktylos (griego 'cinco dedos'). Wiki. — en Esparta.

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