lunes, 18 de julio de 2016

KUMIKO OKADA


Supongo que aceptar viene de lejos
de cuando siendo niña le pedía muñecas a los reyes
y traían conjuntos de vestir y algunos libros...
¿Qué digo? no había libros. ni juguetes,
ni adornos, ni vestidos…
Dejar de desear era el secreto
para no sentir más.
Entonces te anestesias
y haces todo
sin motor
sin entusiasmo
sin la pasión
que tensa
las arterias
y te hace
sudorosa
e inestable…
Y sin embargo,
el corazón,
un día
se vuelve terrorista
o bomba humana
y en un ¡boom!
muy sonoro
el cuello le cercena
al desgraciado
hermano del dolor.

©Leibi Ng

jueves, 7 de julio de 2016

Dos


La voz que atravesaba las penumbras
se ha transformado en fuga.
De tanto que esperaba se hizo luna.
Pasó sin despertarme hacia lo oscuro.
Su origen inundado de notas de otro mundo.
Era fugaz, divina, tan profunda...
Y me enseñó a reír tras los sollozos
que de tristeza quedan.
remanentes de una soledad que permanece
incapaz de marchar, pues se ha enquistado
en esa raya gris de los mosaicos.
Pero me dio la voz unos arpegios:
Alas de mariposas y cocuyos
-estrellitas de luz que hacen cabriolas-
en el cielo nocturno sin auroras
que mi mundo atesora.
Mi corazón en fuga tras su voz
late muy suave para no despertarme.
Hay whiskie para dos y una hielera...
Mas no enciendas la luz porque se esconde
mi ser en otro ser ahora más nuevo
Y ella es una y no yo
y somos dos
y una está sucia
y la otra confusa.
En un hilo la voz ya se convierte
detrás de la pared de ese otro mundo
cuya puerta cerrada permanece.

© Leibi Ng

Taigeto*



Él descubrió la llave
del alma femenina:
Vulnerable cual niño
confesó sus dolencias.
debilidades, taras,
cicatrices, cortadas,
mutilaciones ciertas
y por tanto variadas.

Ante ingenua franqueza
la mujer se amilana
saca amazona interna
y asume la batalla:
Yo te defiendo, hijo.
Yo te suplo, mi alma
que para eso me han dotado
los ovarios que ovulan
y un útero engarzado con divina
misión: A la vida dar vida
y a la muerte prisión.

Y poquito a poquito
el mendaz se hace fuerte:
Fuerte en hábitos fijos,
fuerte en líos y tramas
chupador de pezones
ya nocturno, ya diurno...
Hasta que bien seguro
va sacando sus armas;
vengativo, asertivo
cercenador de palmas.

Y un día el alma grande
de la madre que espera
se eleva en su estatura
y saca fuera el karma
lanzando al hijo ajeno
al Taigeto que aguarda.

Con la única tragedia
de que instinto materno
en otra hembra renazca
y el infeliz arraigue y de
nuevo amamante.

© Leibi Ng

* El Monte Taigeto fue utilizado por los espartanos para la ejecución de los recién nacidos con defectos físicos y de los delincuentes. Desde la época bizantina hasta el siglo XIX, la montaña fue conocida como Pentedaktylos (griego 'cinco dedos'). Wiki. — en Esparta.

domingo, 3 de julio de 2016

Vibrato


No sé qué dedo causa esta vibrante
ondulación que me atraviesa en notas.
Sonido intenso que al Edén me lleva.
Saca de mis gemidos variaciones plenas
como de quien se ahoga o se condena;
moribunda que sobrevive a duras penas
al hecho cotidiano y la marea.
Échame cuerda tensa en esta música
que a mis oídos llega.
Haz voluntad de quien se ha vuelto sierva.
Déjame vivir como Isadora: danzando al aire
con los pies de arena, surcando el jardín Zen.
Tócame sin parar y haz que tus ondas
lleven mi chi, mi ki, mi neuman,
(el prana que me vibra)
donde hay luz,
en el lugar que la belleza habita.
Armonía in crescendo que en mis pies comienza,
se intensifica en su expresión y vuelve
a la quietud de la muerte pequeña.

© Leibi Ng