lunes, 23 de mayo de 2016

Dos mundos


Estaba ese árbol cuyas ramas semejaban dedos de una enorme palma
sediento de agua por esa ley de los independientes
que buscan sí o sí no ser de nada o nadie.
Era tan alto en medio del follaje de una estación de trenes
donde ambientaban trópico artificial y forzado.
Pero la gente es así tan caprichosa, siempre buscando arena
donde haya tierra fértil y esta misma donde haya lavas y desiertos.
El caso es que tú no me veías y yo sólo te presentía.
El caso es que posaste la mano en aquel tronco justo sobre la mía.
No sé lo que sentiste pero yo vi la vida: la sabia de aquel árbol,
la vibración exacta de otro cuerpo en el éter...
Y desde entonces busco ir a la misma hora a tocar troncos
aspirando en el aire el varonil perfume, Cartier puro,
como si se pudieran atrapar los sueños al mundo de los vivos
y hacer el amor con un fantasma devolviera a la vida.

©  Leibi Ng

Poema basado en la película con título en español: "Completamente sola en el mundo", que plantea la posibilidad de estar en coma en un hospital y a la vez "vivir" en otro mundo o dimensión en soledad.


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