martes, 26 de abril de 2016

Piel y luz


Sólo mostró su ceño
casi zeta
casi rayo
casi luz

Sólo frotaba frente
cordillera
llano en llama
piel frontera

Sólo me miró un ojo
y fue bastante
piel y luz.

©Leibi Ng

sábado, 23 de abril de 2016

Ven


Acerado, en la noche señalada,
el corazón sin cuerda, comprimido,
parece que necesita las alas
del par de ojos que llevas contigo.
Él que ya no latía acompasado,
ha tenido un impulso tan sentido,
que todas las arterias se han llenado
de sangre viva y nueva, con más bríos.
Yo lo miro en tus manos como un ave
que descansa en el centro de su nido,
aunque lo llamo no quiere dejarte,
aunque me alejo, no viene conmigo.

Leibi Ng

miércoles, 20 de abril de 2016

ERA OCTUBRE


Era octubre y las lluvias sitiaban los hoteles.
A raudales las calles se perdían en el mar.
El cementerio ajeno prestaba sus cadáveres
cual trompas de elefantes iban aguas adentro,
los yertos, arrugados, descascarados muertos.
El cuarto se veía como señal de santo.
El vestíbulo amplio atraviesas fugaz.
Asciendes las alfombras desgastadas del tiempo.
Paras en el momento del relámpago cruento.
Sin vernos te has perdido en llamas del averno.
Sin sentir te acomodas en el corral del viento.
A galopar te llaman unos montes de fierro
muy pronto las torcazas volarán en tu cielo
mientras el viento aúlla en dimensión de sueño
donde el mismo aguacero arrastrará mi voz.
Era octubre y las aguas se fermentaron quietas.
Hoy que las cosas muertas reclaman atención.

©Leibi Ng


martes, 19 de abril de 2016

Medusa


Con desgana te mira, incómoda, sin miedo.
Un destello en su ojo dice lo que entendió.
La idea la ha ensartado como espina de acero
Un palpitar violento levanta sus dos senos.
No verbaliza: piensa mil cuadros por minuto
En su cerebro pasan las claves del dolor.
En su melena estática alza cada cabello
un potencial fenómeno: Medusa despiadada
controlando el hechizo de implacable mirada…
Víctima de otra víctima quiere y clama venganza.
Sus manos temblorosas buscan pero no alcanzan
Y su piel se ha poblado de un mágico sudor.
¡Cuánto dolor le brota por los poros aciagos!
¡Cuánta ira la llena de impotencia y pudor!
Dañada y agrietada la porcelana fina
hiere con la hendidura de la carne cortada
desgarra las arterias de una rival ahumada
cercena la cabeza, ladrona agazapada,
hasta dejar saciada esa sed de venganza
que una mujer celosa es fiera desatada
incómoda, dañina, asesina y feroz.

© Leibi Ng