viernes, 30 de diciembre de 2016

Del mar no quiero sal


Me he callado durante mucho tiempo
pero hoy por fin comienza el viaje hacia el olvido.
Espero que esta vez encuentre el medio,
el preciso vehículo que alquilo
más allá del horizonte
donde tú sabes que el mar no se une al cielo
porque se traga el sol casi al final del día
en un festín rojizo de encomiendas
que llenan de tristezas el crepúsculo.
En ese ir y venir de las mareas
yo sé que envían sus penas los desocupados del Malecón.
Mensajes sin botella,
que causan estupor de olas y ondinas.
Colgado de una de ellas, tal vez,
mis deseos por ti mueran ahogadamente.

¿Qué sentido tiene amarrar la barca
y sentarse en el muelle a contemplar gaviotas
mientras los peces saltan?
¿Es eso una bitácora del desamor?

Cada herida
emponzoñada en sienes
y cada dolor que no expresé por compasión
me condena al cáncer de los recuerdos.

Yo ya no buscaré más nunca tu mirada
y poquito a poquito serás menos que arena
en este puño abierto que tu pasión quebró.

Eras hermoso como trino de pájaros en las mañanas
y transparente como el agua de un arroyo cristalino

Tal vez, serás por siempre primavera
pero ahora vas en procesión hacia una tumba
y no encontré la forma de marcar tu lápida con mis uñas
porque el mar
es el cementerio de todas las lágrimas del mundo.

©Leibi Ng

Cuando sienta que me amas


Despertar a la vida desde la oscura noche
susurrando los sueños misteriosos de ayer,
Respira palpitando la sangre en su compás,
fluye vital la aurora para llegar al sol.
De tu mirada intensa, tiernos ojos de abismo y luz,
amparada en su guarda quiero permanecer
bañada por tu risa queda, ronca, viril…
Un canto que en mi oído quiero siempre sentir.
Así me tranquilizas, das remedio al dolor
olvido cada herida, la muerte huye de mí.
Cuando segura sienta que me amas
mi jardín florecido se te regalará:
cada rosa, tu rosa, cada jazmín, tu flor.
Todos nuestros perfumes serán fiesta y candor.
Se escucharán al viento pianos, laudes, violín…
sabrán que yo soy tuya y que tú eres de mí.
Alfaguaras brotando de este jardín en flor
cuando segura sienta que me amas
desde el cielo violeta las estrellas
dirán en clave Morse que nada pasará.
Sobre tu hermoso pecho descenderá un cometa,
bichitos luminosos alzarán vuelo en par,
porque eres mi consuelo, mi remedio, mi voz.
Cuando segura sienta que me amas como yo
todo lo habré alcanzado con la imaginación.
El alba se me ofrece con toda claridad
la fuente será un lago donde la dama está*.
la brisa muy tranquila emanará perfumes
la música se hace rumor casi de fiesta
para darnos el marco de la felicidad.
Cuando sienta segura que sólo a mí me amas
el trino de los pájaros será de ruiseñor.
La vida en plenitud se nos regalará
y el dolor y la herida no existirán jamás.

©Leibi Ng

*Cualquier similitud con EL DÍA QUE ME QUIERAS... ¡es cierta!

La Dama del Lago que le devuelve Excalibur reparada al Rey Arturo.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Sustancia


No sé qué hay de entusiasta
en despertar del sueño
a la hora en que el sonido
se ausenta por completo.
Como auto liberada deambula
la sustancia del alma
derramada en otra geografía.
En aparente dominio de materia,
sin duda es ella quien respira.
No hay voces, no hay ladridos,
no gritos, no canciones…
ningún sonido, sirena,
ni el canto de los gallos…
La maga gesticula sobre jardines plenos
y en vez de hacer un truco
se aburre de inclemencia.
La intuición se aposenta
rodeada de mil folios
con el desierto a diestra
un vergel a siniestra;
al norte el horizonte
al sur la enredadera.
El mapa de mí misma
se adentra en cordilleras
quebradas de una en otra,
como un zigzag de espera.
Para decir sin voz y sin idea,
carácter conocido, ni lengua hábil,
la nada; se enredan lo que parecen letras:
cuentas del collar ciego
que anida en mi cabeza.
Ideogramas perversos
que sin ritmo se aciertan
unos con otros, todos,
sin ton ni son,
sinsonte de voz
hecha de miedos
o total indiferencia
de un cuerpo torturado
que desprecia al dolor.
Avanzan manecillas
de tinieblas perfectas,
nubes de gas morado
-que ni huele ni pela-.
De nuevo en este túnel de absoluto silencio
donde no te protege la experiencia
ni el hecho de estar aún dormida
sobre tu propia cama.

©Leibi Ng

domingo, 25 de diciembre de 2016

Sobre tumbas, tu voz siembra esperanza


A Emma Tavárez Justo

Si por tu piel se sublevó la espera
de esta tierra en la sangre del justo
                                  ya anegada,
                    tu mirada
espartana de hembra estoica
no perfiló de odio su constancia.

A partir del beso frío de La Parca
con la muerte de las Tres Hermanas
se inicia un ciclo de dolor y espanto.
Tu familia, elegida en lo profundo
es el símbolo de resistencia heroica.

Así tu cuerpo frágil, sin doblarse,
se hizo dique contenedor del llanto.

Como de santa, tu doloroso rostro se levanta
primero das la cara, le haces frente al combate
y arengas con el arma imbatible de tus ideas
a un pueblo que reconoce en la historia
la estirpe de líderes honestos al ofrendar
el bienestar, las propias vidas.

Y tú, flor imperecedera, clamas justicia
ante la muerte, no del hermano, sino del guerrillero
asesinado en Manaclas, junto al cuñado.

¿Quién te devolverá la mano de Manolo,
su recio cuerpo sembrado en las montañas?

Sobre tumbas tu voz siembra esperanza.
Tú mujer, tú la hermana del Comandante, hablas.
Con entereza muestras el camino de resistir
la opresión, la infamia, la desgracia
de vivir en la tierra aún no liberada
donde un tirano dejó cizañas repartidas
en muchos como él multiplicado, de insaciable ambición.

Y estás de pie en el cementerio,
en fila con otras combatientes
marchando marcialmente por las calles
ensangrentadas por la Guerra Patria,
serpenteando el asfalto,
saltando la alambrada,
curando a los heridos,
guiando a las demás…

Mujer de temple y actos,
de palabra coherente,
aquí sigues desviando los aguijones de la Era maldita,
reventando las losas opresoras
reviviendo el coraje entre nosotras,
tu espartano valor,
tu voluntad de roca,
tu sed de libertad
golpeando la injusticia
Enma Tavárez grita desde la eternidad.

©Leibi Ng

viernes, 9 de diciembre de 2016

POEMA INCONCLUSO (de Luis Carvajal)



Sin saberlo tus ojos,
o tu Alma, más bien,
montada en mi silencio,
regresó tu mirada.

En un suspiro quedo
desmintió la llovizna,
ahuyentó soledades,
se pobló de humedades.

En cada madrugada
me bebo tu llovizna,
duermo sobre el mutismo,
desarmo la nostalgia
te vuelvo del revés.

Para siempre profano
tus ideas más secretas.
Por inercia desmienten
tus temblores mis manos.
Gritan desesperados
tu más honda emoción,
tus verdades mas ciertas,
tu gemido más ancho…

Enterrada la tarde
en tu siempre sonrisa
se volvió madrugada
más allá del perdón.

Desde entonces sucumbe
tu fantasma espejado
en la enterrada espera
de dioses y el ayer.

© Luis Carvajal Nuñez y Leibi Ng

lunes, 5 de diciembre de 2016

VOZ


Lo que a mi oído proclamas
—aire expulsado de ti—
tiene espíritu y bondades,
alas, canto, frenesí...
Tiene aromas y oquedades.
Viaja por todas mis venas
casi huecas, penetrables…
Audible aroma que espeso
es como batir de alas
rumor de cascada ileso
de forestas encantadas.
Tu voz me deja sin voz.
In crescendo yo enmudezco.
Puede que salga un gemido,
remedo de lo que siento
y pienso en un tono gris.
Pero lo que al aire vibra
no se asoma en la distancia
ni en intención ni en pasión.
Para mí no son normales
esas, tus cuerdas vocales
que emiten, amor, latidos
de ángeles soñolientos
y cuando intento llamarte
hondo el silencio proclama
el inaudible sonido
de un nombre que no se oyó.
©Leibi Ng

lunes, 28 de noviembre de 2016

Sexo II



“Escribir es un acto de amor”. Simone de Beauvoir

Estamos hechas de sus deseos.
Cada curva de nuestras caderas
contorneada por sus dedos.
Nuestro sexo, concebido
por sus equis y sus yes.
Desde el semen patriarcal
por las lágrimas que nos surcan las mejillas
que un mal padre no consuela.
Menstruamos acopladas al porvenir destinadas
a que fecunden el huevo
desde las mismas cavernas
atravesando el Medioevo
y todo el Renacimiento.
Damiselas rescatadas.
Brujas en la hoguera quemadas
amas de casa cosificadas…
Sometidas bajo el peso de sus cuerpos
mendigando la atención del primer sexo
que pregona su odio hacia la monogamia
como nosotras amamos el pene cual complemento.
Freud se equivocaba. El miembro, no lo envidiamos:
Queremos al hombre dentro.
Para eso le fregamos, cocinamos y servimos.
¡El hombre entero!
Y vamos de madres, hermanas, amantes o secretarias…
Todo en uno a cambio de un hombre entero.
Con cerebro, con su tórax aplastándonos los senos
y su pene que nos preña misión de naturaleza.
Como madres los educamos, extensión de lo que amamos: Sacrificio.
Soñamos cuando es preciso
No vale despreciar celos. Los celamos.
Somos la esposa que espera.
Únicas en un recinto de contrastes.
Amadas a plenitud, usadas como pañuelos, intercambiables…
Mutiladas, vez tras vez con diversos instrumentos,
—especialmente palabras, actitudes—…
Castran, cortan, diseccionan,
mochan, trocean, despedazan…
Paralizan a la joven rozagante,
jamonas deshidratadas
solitarias de amores frustradas
Siempre hembra a imagen y semejanza de madona
de convento, puta, abadesa, matrona de posada;
Cirse, meretriz, maipiola, vieja de mierda, mujer del Diablo.
Tontas dotadas del clítoris que las inflama.
Frígidas hechas de hielo…
Ninfómanas insaciables, histéricas, violentas, agrias,
chiviricas; tontas risas, casquivanas,
pecadoras, diabólicas, tentadoras, apedreadas…
Tanto maldecir y
tanto desearnos hasta los huesos.
Cual Pigmalión nos cincelan.

Somos... ¿el segundo sexo?
Mujeres, sí, paridoras.
¡Del futuro, las guardianas!

© Leibi Ng
Noviembre 2016

Poema en construcción. ¿Acaso no son los hombres una hechura, también, de la sociedad que los utiliza? El futuro nos hallará de otras formas.

viernes, 18 de noviembre de 2016

A fuerza de pez


De una visión así difuminada
nace la idea aún descabellada
de leyenda de dos, o mejor tres,
que un pescado salvó con sus vapores.
Era Sarah tan frágil, tan hermosa,
que tuvo (no uno o dos) al menos siete
pretendientes que al tratar de poseerla
ipso facto caían exterminados cual pichones.

Cómo empezó la historia, no se sabe.
Lo cierto es que una noche se prendía
el fuego del infierno en cercanía.
Y el relumbrón semeja como amor:
ardiente en las entrañas, pura lava.

El mismo que esperaba aquel Tobías,
quien tuvo que valerse del arcángel,
que ingeniárselas en el río pescaría
para salvar la vida al aspirante
que el demonio celoso mataría.

-Rafael, he sorteado continentes.
Me embarqué en siete puertos polizonte.
Viajé sobre una bala cual Munchausen
y supe que era tarde aunque apurara
con todas las hipérboles en bandada.

Soy el puerto en la noche de amargura.
Campanita que cura abierta herida.
La Wendy que te arropa con ternura.
La madre que te azota si hay locura.
¿Y para qué me quieres? Yo pregunto
Penélope que con Ulises teje y teje,
mujer que otea los mares cual posesa
sabiendo que estas guerras no remiten
y mutilada o muerta se regresa.

©LEIBI NG


“Dios Cura"

Rafael es considerado el medico celestial y la musa de todos los médicos  
que tienen delante un paciente enfermo, en sus enseñanzas se recomienda que para ser un buen medico es imprescindible humildad y pobreza.

Se le representa en ocasiones con un pez en la mano o en los pies.

Rafael puede ayudarnos  a buscar el don de la curación, pues nos muestra modos de curarnos  a nosotros mismos, nos guía paraencontrar la curación en la naturaleza y en la energía universal.

Del mismo modo nos ayuda  cuando deseemos sanar los males de nuestros semejantes.


martes, 1 de noviembre de 2016

Porque te espero...


Porque te espero, espero
hurgando en las portadas
de tus novias pasadas
las vivas huellas de emociones
que proclamas enterradas.
Porque te espero, espero
el sonido de campanas
del mensaje entrante
que sepulta a los de atrás
bajo su peso de palabras y bytes.
Porque te espero, espero
que el frío se aposente en las aristas
de esquinas angustiadas, silentes, redondeadas
por el peso de tanto sentimiento aglutinado en sus arenas.
Porque te espero, espero…
y en tu espera ignoro el paso de los transeúntes,
las miradas furtivas y curiosas, el tráfico incesante…
la locura abrigada y la demencia desnuda.
Porque te espero, espero
que tu rostro ilumine la avenida
en que te mueves a mi encuentro.
Porque te espero, espero
que nadie se dé cuenta
de que existes en mi
realidad inventada
y yo sólo hago tiempo
para no sentirme desnuda
en esta ciudad poblada de soledad.
©Leibi Ng

viernes, 21 de octubre de 2016

Frágil


Yo nunca amé el vuelo de las mariposas.
Me daba miedo su fugacidad.
Quedé atrapada más de una vez,
-lo juro-, en polvos de alas
y nervaduras frágiles,
como esqueletos
hechos por orfebres.
Pero esos afanes de libros y crónicas,
donde exhortaban a corretear tras ellas,
no conmovían mi alma sedienta
de lo duradero.
Y sin embargo, al final de mi vida,
ellas me portan mensajes del cielo,
y en sus cabriolas hay más vida eterna
que en las palabras de un poeta nuevo.
Yo no sabía que amaría tanto
el frágil vuelo de las mariposas.

© Leibi Ng

jueves, 20 de octubre de 2016

Cara a cara


Yo solía escribir de las sirenas.
Pensaba que al Caribe
le faltaban más mitos y piratas...
más batallas y dramas.
Por eso siempre me pongo en estado de alerta
cuando leo noticias o cuentos sobre náufragos,
buques hundidos, calamares gigantes o tortugas que hablan.
Un día pregunté a Poseidón si podría visitarlo en su palacio
de sales transparentes y él me miró como mira Kuan Yin,
la Compasiva, perdonando la vida.
-¿Qué quieres tú buscar en las profundidades si estás más cerca del Aire?
-Es que la vida es reto, le dije sin hablar.
Así que me permitió suicidarme.
Quise emular la llama de la pasión
que otro encendió en la playa.
Pero no conté con la arena mojada
ni me di cuenta de la brisa del alba.
El corazón que miente
es como una medusa:
se parece a una lámpara
pero no bombea luz.
Y la pequeña llama se apagó
sin calentarme el alma
y entonces fui una ahogada
embalsamada en algas,
flotando en arrecifes de puntas afiladas.
Y desde entonces puedo hechizar con la mirada
a los peces que osan mirarme cara a cara.

© Leibi Ng

miércoles, 19 de octubre de 2016

Cese



Así como roto
el vínculo cesa;
pretexto el trabajo.
Sujeta a extravío,
de invitada al festín
paso a ser parte
de la servidumbre.
El dolor no es grande,
grande es ser testigo
de la muerte lenta
del canto del cisne.

©Leibi Ng

martes, 27 de septiembre de 2016

Malos sueños




Pobre de mi
que albergo
a ras de suelo
el huérfano calor
de mi desvelo,
curiosa por saber
si alguna vez
será tu sombra
la fuerza audaz
que me guarezca.​

No he de buscar
en derredor la paz
que ausente escapa
por mis miedos
afanosa por llegar
adentro del abrazo
guardado en la memoria
de angustia y de dolor
encarnecida
con la fe en el umbral
de la desidia.

Se descalabra el cielo
en llanto mío
y no puedo espantar
tus malos sueños.

©Leibi Ng

domingo, 25 de septiembre de 2016

Cobardía



Renuncias al amor por descartado,
conviertes las razones en sofismas,
te rindes a pie de alcantarilla,
pudiendo escalar alto y coronando.

Renuncias al cariño, muerta de hambre,
evitas fruto y miel en pro de tu figura;
de responsabilidad, el exceso aparente,
frente a una vida clavada en conjeturas.

Renunciar a lo que nunca ha sido
devuelve la palabra al zorro inerte
abandonas las uvas tras su suerte
por no alcanzar ni en sueños su estatura.

Dimite, en fin, cobarde y embustera
repliega tus encantos sin leyenda...
llora como mujer con gran alarde
lo que no osas defender porque no sabes.

© Leibi Ng

lunes, 19 de septiembre de 2016

Uróboro


Cuánta ferocidad a veces muestran los amantes
y más aún cuando tienen tiempo sin verse.
Como culebra que se engulle por la cola
terminan hechos un símbolo infinito.

Como niños dementes que retozan
con un deseo insaciable de conjuro
se hacen polvo tragándose el espacio:
la habitación desaparece de repente.

Nada que dar y así se lo dan todo,
mineros que golpean en la roca
hasta volverla escombros a trocitos.
No hay forma de parar, taladran todo.
Llegan a explotar fuentes.

Para cuando terminan, como siempre,
ambos mueren, si hay suerte fulminante
y se envuelve en fulgores de ternura
la mirada brillosa de la sierpe
que promete engullirse nuevamente.

©Leibi Ng

viernes, 16 de septiembre de 2016

Sin centinelas



Una capa de arena tras otra me sepultan.
Quiero gritar, mas no puedo.
Quiero escapar, pero no se termina.
Cada vez más pequeña dentro de mi misma
donde tus recuerdos me tienen prisionera.
Es como recorrer por dentro a un gusano espacial:
viajo directo a la caverna de su boca donde la luz no llega.
Me han enterrado viva como a una concubina
en mitad de una pesadilla que regurgita en la memoria.
Son los círculos en el agua de una piedra lanzada con violencia desde la otra orilla.
Las agujas del reloj arrasan con mis sueños segundo tras segundo;
el mundo es esa esfera suspendida y pendiente en el espacio
que da vueltas con una lentitud calculada
donde flotan los seres y las cosas.
Como badajos desprendidos de mis campanillas
los deja vu crean retruécanos en mi cabeza...
¿Qué fue lo que hice o dije para
encontrarme sola en la orilla del río?
Los olmos enfermos me contemplan
desde la podredumbre de sus cortezas.
Soledad lastimera la que sonaba
en la banda sonora de mi vida.
Sólo la piel de mis manos con pecas
parece la evidencia del destierro...
Las fotografías siguen el curso del agua
y una melodía  inaudible arrulla el amor que nace entre dos jóvenes.
Los amigos partidos por mitad se desvanecen
se van corriente abajo mudos, mudos.
Al final de este amor
yo no sabía que los árboles en otoño pierden las hojas
y que su desnudez es tan cruel como la vida misma.
Los despliegues en un caleidoscopio incoloro
multiplican el centro de mi abismo
sin final y sin comienzo,
un dínamo tragando anhelos,
o la musiquilla del organillero desdentado de Gran Vía...
Los recuerdos me aprietan la boca
en este juego interminable de la evocación que no cesa
donde sólo es cierta la piel de mis manos en una tumba
sin centinelas.

Copyright ©Leibi NG

sábado, 13 de agosto de 2016

PREMIO



Recóndito, el amor
anida en cueva extraña
pendiente de otras aguas.
Se equivocó de casa.
Ajena la coartada
ahora pellizca el alma
Impenetrable luz,
desprecias lo que amas.
Ni un solo verso
avala la presea.
Que te juzgue el mejor.
Que te lean los de afuera.
No ha llegado el león,
sobrevive en la cueva.

© Leibi Ng

jueves, 4 de agosto de 2016

Dìa sin ti


En este día
ausentes de rocío
los jazmines
he buscado tu nombre
en los dinteles
en los nimbos y cúmulos
de un cielo que brillante
me ocultaba tu voz
sol de mis días.

Leibi Ng

lunes, 18 de julio de 2016

KUMIKO OKADA


Supongo que aceptar viene de lejos
de cuando siendo niña le pedía muñecas a los reyes
y traían conjuntos de vestir y algunos libros...
¿Qué digo? no había libros. ni juguetes,
ni adornos, ni vestidos…
Dejar de desear era el secreto
para no sentir más.
Entonces te anestesias
y haces todo
sin motor
sin entusiasmo
sin la pasión
que tensa
las arterias
y te hace
sudorosa
e inestable…
Y sin embargo,
el corazón,
un día
se vuelve terrorista
o bomba humana
y en un ¡boom!
muy sonoro
el cuello le cercena
al desgraciado
hermano del dolor.

©Leibi Ng

jueves, 7 de julio de 2016

Dos


La voz que atravesaba las penumbras
se ha transformado en fuga.
De tanto que esperaba se hizo luna.
Pasó sin despertarme hacia lo oscuro.
Su origen inundado de notas de otro mundo.
Era fugaz, divina, tan profunda...
Y me enseñó a reír tras los sollozos
que de tristeza quedan.
remanentes de una soledad que permanece
incapaz de marchar, pues se ha enquistado
en esa raya gris de los mosaicos.
Pero me dio la voz unos arpegios:
Alas de mariposas y cocuyos
-estrellitas de luz que hacen cabriolas-
en el cielo nocturno sin auroras
que mi mundo atesora.
Mi corazón en fuga tras su voz
late muy suave para no despertarme.
Hay whiskie para dos y una hielera...
Mas no enciendas la luz porque se esconde
mi ser en otro ser ahora más nuevo
Y ella es una y no yo
y somos dos
y una está sucia
y la otra confusa.
En un hilo la voz ya se convierte
detrás de la pared de ese otro mundo
cuya puerta cerrada permanece.

© Leibi Ng

Taigeto*



Él descubrió la llave
del alma femenina:
Vulnerable cual niño
confesó sus dolencias.
debilidades, taras,
cicatrices, cortadas,
mutilaciones ciertas
y por tanto variadas.

Ante ingenua franqueza
la mujer se amilana
saca amazona interna
y asume la batalla:
Yo te defiendo, hijo.
Yo te suplo, mi alma
que para eso me han dotado
los ovarios que ovulan
y un útero engarzado con divina
misión: A la vida dar vida
y a la muerte prisión.

Y poquito a poquito
el mendaz se hace fuerte:
Fuerte en hábitos fijos,
fuerte en líos y tramas
chupador de pezones
ya nocturno, ya diurno...
Hasta que bien seguro
va sacando sus armas;
vengativo, asertivo
cercenador de palmas.

Y un día el alma grande
de la madre que espera
se eleva en su estatura
y saca fuera el karma
lanzando al hijo ajeno
al Taigeto que aguarda.

Con la única tragedia
de que instinto materno
en otra hembra renazca
y el infeliz arraigue y de
nuevo amamante.

© Leibi Ng

* El Monte Taigeto fue utilizado por los espartanos para la ejecución de los recién nacidos con defectos físicos y de los delincuentes. Desde la época bizantina hasta el siglo XIX, la montaña fue conocida como Pentedaktylos (griego 'cinco dedos'). Wiki. — en Esparta.

domingo, 3 de julio de 2016

Vibrato


No sé qué dedo causa esta vibrante
ondulación que me atraviesa en notas.
Sonido intenso que al Edén me lleva.
Saca de mis gemidos variaciones plenas
como de quien se ahoga o se condena;
moribunda que sobrevive a duras penas
al hecho cotidiano y la marea.
Échame cuerda tensa en esta música
que a mis oídos llega.
Haz voluntad de quien se ha vuelto sierva.
Déjame vivir como Isadora: danzando al aire
con los pies de arena, surcando el jardín Zen.
Tócame sin parar y haz que tus ondas
lleven mi chi, mi ki, mi neuman,
(el prana que me vibra)
donde hay luz,
en el lugar que la belleza habita.
Armonía in crescendo que en mis pies comienza,
se intensifica en su expresión y vuelve
a la quietud de la muerte pequeña.

© Leibi Ng

Vibrato


No sé qué dedo causa esta vibrante
ondulación que me atraviesa en notas.
Sonido intenso que al Edén me lleva.
Saca de mis gemidos variaciones plenas
como de quien se ahoga o se condena;
moribunda que sobrevive a duras penas
al hecho cotidiano y la marea.
Échame cuerda tensa en esta música
que a mis oídos llega.
Haz voluntad de quien se ha vuelto sierva.
Déjame vivir como Isadora: danzando al aire
con los pies de arena, surcando el jardín Zen.
Tócame sin parar y haz que tus ondas
lleven mi chi, mi ki, mi neuman,
(el prana que me vibra)
donde hay luz,
en el lugar que la belleza habita.
Armonía in crescendo que en mis pies comienza,
se intensifica en su expresión y vuelve
a la quietud de la muerte pequeña.

© Leibi Ng

miércoles, 29 de junio de 2016

Íncubo

Íncubo, Anthos Lucas

Es pronto aún para medir la pena.
No hemos llegado al fondo de este pozo.
Aún no hay certeza de la nueva puerta,
pero está el bate asido con firmeza.
Con la desvalidez que sólo espera
ese simple resorte que la furia lleva.
No se puede poner sobre las letras
la incertidumbre, el miedo, la falta de razón
de este descenso de acciones descarnadas…
del insulto aguantado en nombre de la ciencia.
Lo que vendrá, en tu ayuda acude.
Sobrepondrá sobre el caos de la sinrazón
la oscuridad total donde da igual
tener los ojos bien abiertos
porque sólo un par de manos lúcidas
podrán salvarte del demonio interior
al que le diste entrada disfrazado de amor.

© Leibi Ng

domingo, 26 de junio de 2016

Boceto para dibujar la queja


Bárbara Bezina
Como ave comiéndose a sí misma,
como líquido animal que se descama.
Boca rota.
Verbo roto.
Aguijón que se deshace en la humedad,
refugiado en la miseria del instante.
Aleteo del infierno que acontece
en el cielo de tu orificio parlante
donde hace nido la lechuza del facto,
mientras en las esquinas de tu lengua,
arde el cadáver perpetuo de la hora
en que pronuncias los conjuros inicuos.
Palabras bifurcadoras de sereno mar
al filo del susurro,
Boca rota.
Verbo roto.
Acertijo fugaz donde consume el cuerpo,
la breve llamarada que lo nombra.

© Leibi Ng

martes, 21 de junio de 2016

IMPROVISACIÓN III


Con Luni y Cori iban a la cama.
Yo leía un cuento para las dos.
Sus cuatro ojazos me contemplaban
mientras cambiaba mi frágil voz.
Al otro día, mi libro estaba
donde jamás lo pensaba yo:
Yin Lai esperaba que lo soltara
y lo tomaba para "leerlo" a sus peluches, a las hormigas, al televisor...
Así mostraba que no bastaban los cuentos sosos que yo contaba.
Quería mi libro sin dibujitos, para crecer tanto como yo.

© Leibi Ng

IMPROVISACIÓN II

Akira Ota


Éramos un cuerpo,
una sola casa:
Los mismos anhelos
la misma emoción.
Nos enamoramos.
Formamos un círculo
de caricias mutuas
de intensa pasión.
Pero el amor quiso
cambiarse de casa.
Me entregó el anillo
con otra marchó.
Hoy vuelvo a quebrarme
faltándome el alma
todo en este día
en que me dijo adiós.

© Leibi Ng

Eres yo



—¿Quién eres?
Soy tú
—¿Qué buscas?
Reconocerme
—Pero tú me conoces
No lo suficiente
—¿Qué quieres?
Que me reconozcas tú.
—¿Por qué?
Tú me has llamado
—¿Yo? ¿Cuándo?
Cuando has llorado

—¡Eres yo!

©LEIBI NG

IMPROVISACIÓN I


Hay un deber cercano a mi costado.
Truenos distantes pasan de cumplidos.
Descifro enigmas en diálogos fijos
estudiados sin formatos o sin tino.
La madrugada arrulla con alas
las lápidas de los poetas muertos.
Pienso sus versos, rememoro hazañas...
La llovizna es llanto.
Consuelo el silencio.
Nubes, movimiento
La luna: ¡Esperanza!

© Leibi Ng

domingo, 19 de junio de 2016

Abandono


Como un madero viejo, cruje.
Con la tristeza ardua de la ilusión menguada.
Como un reloj de arena sepultado en mentiras
una lira sin cuerdas o abandonado piano.
No hay música más triste, desoladora y mustia.
Cruje atado al desánimo, a la inacción abierta...
Desconociendo risas, ilusiones pasadas
cristales destrozados
pared que se hizo astillas
tabla hueca arrancada y luego pisoteada…
Nada puede salvarlo del nefasto presagio.
Es tan viejo y cansado como mansión al tiempo.
Un péndulo aquietado, un respiro encubierto,
zozobra intermitente de un entierro inminente
de la ilusión, los sueños, la vida, el entusiasmo.
Mi viejo corazón cruje como mis dientes
esperando el momento de su final latido.

©Leibi Ng





martes, 31 de mayo de 2016

Sí, no


Desde esta ínsula ardiente
donde la llovizna asedia,
crece el bambú silente.

Arremete hacia arriba siempre
verde y filosa, vegetal espada
que nunca ha prometido
lo que no puede cumplir.

Cercenaron sus esbeltos ahuecados cuerpos
pero bastaron las lluvias de mayo
para que a lo ancho decidiera crecer...

Maravilla que a los ojos se expande
protege con su follaje el rincón
donde los escarabajos hacen el amor.

Sólo yo me atormento en la dialéctica del ser
afirmarme y negarme continuamente
como si no supiera que arriba me esperan.

©Leibi Ng

viernes, 27 de mayo de 2016

Llanto

Foto: Gianlucca Ruggiero

"Su mano
era pequeña y cálida
como un ALMA oculta".
Tooru Okado. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
de Murakami


Tú, negado a los halagos y escrutinios
de un mundo harto falaz
mantienes un espejo
que refleja la verdad por mitad
De lo malo, la suma en lo monstruoso;
de lo bueno, humedad
que deja los papeles ilegibles,
expande con la tinta las fronteras
del mapa emocional.

Tu vida está sin vida
y tu dolor henchido
tu mundo saturado
de un color desvahido
tu cuerpo doblegado...
Transitas un via crucis
fuera de temporada.
Vas por las estaciones
flagelándote el alma.
Tu herencia, sus palabras,
sus voces y sus caras
multiplicas en ti, en tus hijos, tu casa...
Es como un viejo libro
donde recobran vuelo
agonías de la infancia
incluyendo el dolor.

Sin ayuda o consuelo
la muralla se eleva
a fuerza de tu llanto
igual que cuando niño
te dejaron envuelto
en elevado muro de cuidado y amor
y aún no resignado te niegas al adiós.

©Leibi Ng

lunes, 23 de mayo de 2016

Dos mundos


Estaba ese árbol cuyas ramas semejaban dedos de una enorme palma
sediento de agua por esa ley de los independientes
que buscan sí o sí no ser de nada o nadie.
Era tan alto en medio del follaje de una estación de trenes
donde ambientaban trópico artificial y forzado.
Pero la gente es así tan caprichosa, siempre buscando arena
donde haya tierra fértil y esta misma donde haya lavas y desiertos.
El caso es que tú no me veías y yo sólo te presentía.
El caso es que posaste la mano en aquel tronco justo sobre la mía.
No sé lo que sentiste pero yo vi la vida: la sabia de aquel árbol,
la vibración exacta de otro cuerpo en el éter...
Y desde entonces busco ir a la misma hora a tocar troncos
aspirando en el aire el varonil perfume, Cartier puro,
como si se pudieran atrapar los sueños al mundo de los vivos
y hacer el amor con un fantasma devolviera a la vida.

©  Leibi Ng

Poema basado en la película con título en español: "Completamente sola en el mundo", que plantea la posibilidad de estar en coma en un hospital y a la vez "vivir" en otro mundo o dimensión en soledad.


De febrero a mayo



No digo de estaciones que transcurren.
Hablo del implacable avance de las horas.
De no poder fijar los ojos en la primavera
y saber que el invierno golpea con crudeza.
De las muescas del tiempo sobre nuestros huesos.

Tal vez fue el otoño que nos dejó desnudos
mirándonos las ramas enlazadas.
Las cuatro estaciones,
los cuatro elementos,
los cuatro puntos cardinales,
en estos cuatro meses multiplicados
que nos encuentran sumando en lugar de días, años
presos del conocimiento y las desilusiones...

y sin embargo el calor de tu mano sigue sobre la mía
en este tránsito del reencuentro intenso
como amantes que danzan en verano.

©Leibi Ng

sábado, 7 de mayo de 2016

DULCE Y SOSEGADO*


Cansados de descargas incendiarias
Al margen de explosiones figuradas
Comenzamos a explorarnos como mundos
Curiosos, halagados, amables, motivados…
Tú mirabas mi muro y yo en el tuyo
Fotos, frases, canciones, los estados…
Una línea de tiempo entre estaciones de soledad y silencio
No dar nada por hecho, ese es mi lema
Investigarlo todo, así dudarlo...
Conocidos los nombres, geografía del quebranto
Eva y Adan buscando algún manzano
Y volver al Edén después de tanto.
Pero la historia tiene sus proezas
Está llena de gente de otros tiempos
Un lastre, un ataúd, un cuerpo en tierra
Y de nuevo el suplicio y la conciencia.
¿A quién vas a culpar en esta Era
En que nadie es real y todos mienten?
Recoge tus raíces y luego acampa
En la pampa insondable que es la muerte.

© Leibi Ng

*Murakami

viernes, 6 de mayo de 2016

SIN TI

El naufragio de Cuttica es una de las grandes obras del maestro argentino.
Foto: Archivo / MNBA
Amor, en este mar violento en que navego
cuando la barca se ve tan indefensa,
es tu fuerza interior la que me guía
en tu firme timón yo me sostengo.

Olas de falsedad, dolo y mentira
a oscuras marejadas me aniquilan,
sólo tu amor ¡fuerza del alma mía!
mantiene a flote mi esperanza y vida
pues no hay engaño en mirada tan limpia.

Mi pensamiento, lleno de tu aliento,
va internamente a paso con el tuyo:
me hace reír si es pleno de alegría
lloro también, si es de melancolía.

¡Ay! ¿Qué sería de mí sin tu paciencia
en un mundo colmado de peligros?
Eres mi anhelo, mi más alto cielo.
Sin ti me hundo en este mar-infierno.

© Leibi Ng

martes, 26 de abril de 2016

Piel y luz


Sólo mostró su ceño
casi zeta
casi rayo
casi luz

Sólo frotaba frente
cordillera
llano en llama
piel frontera

Sólo me miró un ojo
y fue bastante
piel y luz.

©Leibi Ng

sábado, 23 de abril de 2016

Ven


Acerado, en la noche señalada,
el corazón sin cuerda, comprimido,
parece que necesita las alas
del par de ojos que llevas contigo.
Él que ya no latía acompasado,
ha tenido un impulso tan sentido,
que todas las arterias se han llenado
de sangre viva y nueva, con más bríos.
Yo lo miro en tus manos como un ave
que descansa en el centro de su nido,
aunque lo llamo no quiere dejarte,
aunque me alejo, no viene conmigo.

Leibi Ng

miércoles, 20 de abril de 2016

ERA OCTUBRE


Era octubre y las lluvias sitiaban los hoteles.
A raudales las calles se perdían en el mar.
El cementerio ajeno prestaba sus cadáveres
cual trompas de elefantes iban aguas adentro,
los yertos, arrugados, descascarados muertos.
El cuarto se veía como señal de santo.
El vestíbulo amplio atraviesas fugaz.
Asciendes las alfombras desgastadas del tiempo.
Paras en el momento del relámpago cruento.
Sin vernos te has perdido en llamas del averno.
Sin sentir te acomodas en el corral del viento.
A galopar te llaman unos montes de fierro
muy pronto las torcazas volarán en tu cielo
mientras el viento aúlla en dimensión de sueño
donde el mismo aguacero arrastrará mi voz.
Era octubre y las aguas se fermentaron quietas.
Hoy que las cosas muertas reclaman atención.

©Leibi Ng


martes, 19 de abril de 2016

Medusa


Con desgana te mira, incómoda, sin miedo.
Un destello en su ojo dice lo que entendió.
La idea la ha ensartado como espina de acero
Un palpitar violento levanta sus dos senos.
No verbaliza: piensa mil cuadros por minuto
En su cerebro pasan las claves del dolor.
En su melena estática alza cada cabello
un potencial fenómeno: Medusa despiadada
controlando el hechizo de implacable mirada…
Víctima de otra víctima quiere y clama venganza.
Sus manos temblorosas buscan pero no alcanzan
Y su piel se ha poblado de un mágico sudor.
¡Cuánto dolor le brota por los poros aciagos!
¡Cuánta ira la llena de impotencia y pudor!
Dañada y agrietada la porcelana fina
hiere con la hendidura de la carne cortada
desgarra las arterias de una rival ahumada
cercena la cabeza, ladrona agazapada,
hasta dejar saciada esa sed de venganza
que una mujer celosa es fiera desatada
incómoda, dañina, asesina y feroz.

© Leibi Ng

lunes, 21 de marzo de 2016

NAUFRAGIO




Un dique
un muro blanco
una frontera…
El foso que separa las quimeras.
Un pecho envuelto en pliegues
parte como una piedra el terciopelo.
La marea se abre y rompe fuente
se derrama el recuerdo
así la ofensa
se esparce todo el mal
en vaivén de palabras exaltadas
-suspira entre las lágrimas la sal-
Un silencio cerrado tras compuertas:
la rabia y la piedad
a cual más brava
Navega la pasión
en aguas que jamás serán ya calmas.
El arrecife devuelve el llanto del viento:
Se ahoga la razón
y el amor muere.

LEIBI NG

martes, 9 de febrero de 2016

MELANCOLÍA



Sentimiento que albergo en mis entrañas
impelida de dar, acaparo tus notas
pujo a expulsar el terrible sentir
... y más hondo se interna en todas las arterias.

Con palabras pretendo el ánimo purgar.
Un rosario camino en letanía.
Ahora canto remedando el llanto
que el techo topa de la bóveda fría.

Desde arriba contemplo a la feligresía
con sus pequeñas culpas, sus goces trucados...
Regurgito tu recuerdo
para igualarme a ellos.

La melodía multiplica mi tristeza.
Incapaz soy. Despojo soy.
Impermeable a los mantras
sigo expiando las palabras
desde el cristiano nombre.

© Leibi Ng.

sábado, 23 de enero de 2016

Lengua de agua


Sobre los techos del mundo
vuela el deseo extraviado.
Entrará por la ventana
de un cuerpo recién bañado.
¡Ay la humedad en epidermis!
¡Encaje de ola tan blanca!
Se acurruca entre almohadones
Se desliza entre las sábanas.
Sin ancla que la detenga
vuelan las ganas al alba.
Se escapan por la cintura
de una niña enamorada.
El río con sus rumores
lame las piedras tan llanas.
No sabe el agua que besa
cuánto aprecia lengua de agua
la piedra siempre en silencio
piedra pulida y tan blanca...
¡Ay de la quietud de piedra!
¡Ay del correr de las aguas!

©Leibi Ng

martes, 5 de enero de 2016

NINFA


Gladiolo, alegoría Alfonse Mucha

Tal vez fue el entusiasmo
que tanto he echado en falta
Un toque de locura
Un valor samurái
arriesgado satánico,
A lo mejor la sangre de ninfa hecha de musgo
O la piel remojada de rocío en la flor…
El caso es que seguiste, sin conocer el bosque,
sospechando que todo iba a cerrarse en noche
Y el corazón te late como cuando eras nueva
Y las venas te brotan hinchadas de temblores
Y la saliva ausente de tu pequeña boca
te hace dar bocanadas porque te falta el aire
Eres libre al instante en que la muerte llama
Ejerces tus instintos, que es derecho también,
Y acercas el gladiolo, espada de tus días,
Al centro de tu cuerpo, donde perece él.
©Leibi Ng