domingo, 13 de diciembre de 2015

3:33 Tiempo muerto


De la intensidad ya nadie habla.
Se antepone vivir a lo supuesto.
Bastan cincuenta y un segundos
para que ardan las plazas
por no decir tu espalda.

Y luego el resto se enreda en el tedio.

De tres a seis gira el mundo en su centro.
Después reina el desdén por todo hecho.

Bailan cifras compases diferidos.
Reman letras en un foso de olvido.
Y es de lunes a viernes la cita predilecta.

Son dos horas, no más, cifra perfecta
Para ir y volver del carrusel completo.

En el fin de semana hay un silencio
que es simple tiempo muerto.

©Leibi Ng

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