miércoles, 28 de octubre de 2015

Deidad

Michal Macku creador de la técnica “Gellage”
(la mezcla del collage y de la gelatina) en numerosos autorretratos.

Ojos inmensos, con fisuras de abismo.
Palabra fácil de frágil genio.
No es lo que encierra su voz de nigromante,
truco aprendido de prestidigitador,
escamoteando el tiempo en lo fingido.
Ni siquiera es el reverso de sus pupilas de águila.
Tampoco es la sonrisa gobernada,
oculta en los cajones del cerebro,
Es su poder mordaz,
su autoridad de miura,
su posición de trono
y la certeza de que el mundo se lo debe todo.
Otoño vinculado a los psiquiatras.
Coleccionista de mujeres bellas
Marchito archivo de madera y hierro...
Aferrado a tu espectro resentido de madre.
Tironeado por hilos invisibles e inciertos
Un preso, un infeliz, un enfermo, un poseso…
La danza de ADN espacial, inexplicable y regia
implacable obsesiva confesa...
no libera tus huesos.
Entre euforias y llantos te confina a tu abismo
y te aferras ingenuo a tu aprendido estatus
de genio atrapado en la quimera
esperando la mano que frote la botella.

©LEIBI NG

martes, 20 de octubre de 2015

Ni siquiera pagando...



Chica tomando café de Guillermo Martí Ceballos

Es como una derrota
saber que lo que quieres
ni siquiera pagando
alguien podría ofrendarlo.

Saber que tus narices
han perdido el olfato
y sin embargo sabes
que no era así el aroma
del Jardín del Edén.

Ni siquiera pagando
ni siquiera un esclavo
ni siquiera otras manos
impregnarán al tacto
lo que fue y ya no es.

Y tus jadeos se hunden
en aristas de armarios,
en cajones sin orden,
en ventanas nubladas,
donde arañas y hormigas
suelen mirar también.

Te miras a ti misma
sentada a media tarde
en la mesa del patio
disfrutando un café
y aquel sensual aroma
de mujer satisfecha
no regresa, no vuelve
ni siquiera pagando.

©Leibi Ng

jueves, 1 de octubre de 2015

DÉCIMO DUELO


De la mirada del que ríe airoso
audaz, burlona carcajada
se esconde el pensamiento en la experiencia,
de no mostrar no más que conveniencias.

De las manos al aire, sus cortejos
-dedos ansiosos bajo el control gélido-
Así la voz del dios que antes fue verbo.
Apremiante y voraz, reto es el duelo
entre dos que olvidaron los encuentros.

Solo tienen para actuar segundos.
Permanece inmortal el tiempo yermo.

Bajo el signo fatal del conformismo
se resigna la mano del suspiro
y dice adiós queriendo decir sino:
Apuesta nuevamente al desvarío.

De no ser por su estéril dignidad
las huellas del encuentro sin registro
se pierden en la espera de su cielo
como el décimo empeño del suicidio.

© Leibi Ng