lunes, 22 de septiembre de 2014

Como la hiedra...


Y así la hoja de la hiedra fue el símbolo de la perennidad y la extensión, el rápido abrazo vivo a la dura y pasiva piedra... voraz evocación del "hielo abrasador"; eterno enfrentamiento entre lo vivo y lo muerto; paradoja del corazón que al cabo del tiempo es simple forma, constancia de que siempre hay uno que ama más que el otro.

©Leibi Ng

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Realismo sucio

"Con los pobres de la Tierra
quiero yo mi suerte echar".
José Martí

¿Y qué es un pobre sino un derrotado?

“Pongamos, es un ejemplo…”
que del total de 48,730 km²
se han sumado uno tras otro
los que aún encontrados no se hallan:
neuróticos, solitarios,
suicidas, desadaptados,
víctimas de sus pasados,
golpeados por sí mismos,
marginados, vagabundos,
alcohólicos, abatidos,
poetas eruditos que nunca
publicarán un verso;
revolucionarios que siempre llegan
tarde a la Historia,
ángeles sin alas,
provocadores y masoquistas,
expulsados del cielo;
chinos alucinados,
propietarios de moteles,
comparsas de prostitutas de dudosa sensualidad y lenguas mordaces,
ancianos sacerdotes embarcados en cruzadas
que los dejan vulnerables con su honestidad.
Caben Alekséi Ivánovich de El jugador,
Rodión Raskólnikov de Crimen y castigo,
Bovary, de Flaubert, con todo y arsénico,
Ana Ozores, mística fracasada,
adúltera condenada, chupada por la ciudad
Vetusta vulgar, inculta, farisea, hipócrita,
idealista torturada que perece progresiva
e inevitablemente regenteando la nada.
Charles Bukowski, quien resucitó a John Fante,
unidos para siempre en el realismo sucio,
eterno cuerpo a cuerpo entre la piel y el acero,
entre los puños y el alcohol,
en una maldita fragilidad que sublimiza la importencia
junto a Bandini, Henri Chinaski y todos
sus congéneres desquiciados,
auténticos despreciados,
odiadores de esta sociedad podrida
que apesta más que ellos en su dolor.
y autodestrucción emula de la pureza
de negarse a pertenecer a esta mierda.

“Pongamos, es un ejemplo…”
que del total de 48,730 km²
hoy cabalga don Quijote sin su lanza,
sin escudo, sin caballo, sin consuelo
porque un ladrón de metales
lo ha desarmado fundiéndolas
en una montaña de aguas esmeraldas
que un día no serán más que lava.

©LEIBI NG

Poema con deudas a PORTAL DE UN MUNDO de Andrés L. Mateo
A Franklin Gutiérrez y su reseña de EL CARNAVAL DE SODOMA de Pedro Antonio Valdez
a Wikipedia, por supuesto y a todo lo que leo en Internet
y a mi pobrecita ingenuidad que un día pensó que otro mundo era posible.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Autoengaño


En ese mismo tono en que el poeta coloquial
hace uso del signo erecto y soberano de su lengua
y dice adiós a lo hermético con despreciable calma,
me place decir que estas palabras
no tienen que gustar ni a Pérez ni a Montás.
Ocurre que el poema, si es poema,
no le debe ni la más remota reverencia
a la sapiencia, contando con que es expresión del alma.
Entonces discurrir queda lejos de altares y capillas.
Cada uno ejerce desde el alba
la triste realidad de su jornada.
Va por el pan, si quiere, o por la salsa,
Recorrerá las calles nauseabundas
de basura y orines bautizadas.
Trabajará sin más, llenando horas
con frases de La Zeta reiteradas
que no tienen que ver con Alfonseca,
con Morrison, Cabral ni Hernández Rueda.
En el anochecer, cercano a cena
por la ventana sacará su pena
del monitor brillante que reclama
la brillantez del genio, la proclama
de original sentir, del alma en flama
porque no sabe aún que esta es la suma
de hacerse un hara-kiri en cada palma
defendiendo el honor de las palabras
que no son sucesión de las pavadas
sino de un hombre vivo siempre, en cuerpo y alma.

©LEIBI NG