viernes, 18 de abril de 2014

NO TODAVÍA



Un gallo, Portugal, tu voz signada
a difundir amor donde haga falta.
Un piano pequeñito y su banqueta
para aunar la pasión, música abierta.

Una sonrisa bajo dos luceros,
educada y vivaz, franca y soleada
me hablas de amistad grande, abonada
por la unión de ideales, de la Patria.

Desde niña cantando y avispada,
Inteligente y cierta en tus ideas
no una frívola artista, una entusiasta
por las causas sociales apasionada.

Esta es la Sonia, dama de poesía;
luchadora de entrega y solidaria.
No te puedes marchar, no todavía.
Debes una canción dominicana
que diga al Mundo que eres adorada.


©Leibi NG

miércoles, 16 de abril de 2014

Con voz

Andreea Anghel (de Rumanía. 21 años). Mujer con jaula en la cabeza

Decir lo que se siente,
en tal sentido,
podrá llenar de agujas
tu costado
mas no por ello
saldarás la deuda
de la sangre que fluye
de otro lado.
Una mujer mediana
al mediodía
menguada, a media luz
viaja al menguante
devota emancipada
fiel a su decisión,
a su verdad afiliada,
no tiene que callarse.


©LEIBI NG

CON SU VOZ


Nunca el silencio amortizará la deuda
de la sangre vertida
por una mujer devota, emancipada
Ni podrán los caminos mancillados
borrar su sedición, su verdad,
de alfileres de luz en un costado.

Con su voz dirá lo que se siente
Y afiliará su vida a su poema.


©Luis Carvajal.

domingo, 13 de abril de 2014

La mentira


               A César por la legía

Voy a morir de nuevo con tu nombre entre dientes.
Aderezado siempre con pimentón picante.
Tentáculos de sílabas que parto en pedazos.
Trozo a trozo ocupando mi nudo en la garganta.

Niego la pesadilla aunque el grito se ahoga.
Sueño lúcido niego; no soy yo quien invoca.
Es sólo que el reloj de mi tiempo en tu tiempo
se detuvo en los huesos de un pasado esqueleto.

Lo triste es que si vienes e ingenuo me preguntas:
“¿Me llamaste, tal vez?” Te mentiré sonriendo:
“¿Quién?, ¿Yo? ¡Jamás! Tú siempre alucinando”.

Y morderé tu nombre desgarrado de letras
que taimadas se agrupan de otra forma en mi lengua,
esta cárcel de dientes que resucita siempre
tu nombre, ese que muerdo en silencio en mi boca.


©LEIBI NG