miércoles, 22 de enero de 2014

CUESTIONES


¿Qué se necesita para hacer una canción con ilusión?
¿Qué necesito para convertir en chichigüas los sueños,
las olas en cosquillas y las flores en besos?
¿Cómo encierro risa en un baúl?
¿Cómo aquieto tus clinejas?
¿Cuánto tiempo me esperarás en lo que termino de contar estrellas?
¿Cuál de ellas brillará más cuando te duermas?
¿Dónde está el albañil de mi escalera?
¿Qué se necesita para ver salir poemas de entre las cejas?
¿...gritar versos a los cuatro vientos?
¿...pintar colores junto con las flores?
¿...bajar la lluvia de una nube albina?
¿Ponerle un zipper a esta boca mía?


©LEIBI NG

viernes, 10 de enero de 2014

Sin vivir



Me muero de dolor
me anega el llanto
Me expulsan del infierno
pero al Cielo aún no llego.

Este vivir muriendo
me deja sin talante
de un Reino que de hoy
está distante.

Encadenada al ser
huesos y carne,
la cabeza muy bien,
el cuerpo aparte.

Vivir y respirar con asistencia,
andar o caminar con dos muletas,
escribir con la prótesis del miedo
compromiso sin voz de una obsoleta.

Pasa un día tras otro y yo cambiante
en la vegetal suerte que me trae
un verdadero océano delante
brilla como cristal o hasta diamante
y yo en el sin vivir sigo campante.

©Leibi NG

jueves, 9 de enero de 2014

Nocturno

Jardín Nocturno. Paul Delvaux
De nuevo frente a ti escudriño en tus ojos
el por qué del insomnio, de la vigilia agreste,
de la rosa que escapa.

Cuestiono madrugadas de consciente
                      con sueños de sonámbula.

En medio de un invierno resentido
                     con viento del nordeste
estrujo aún las hojas del romero muerto
sin rastros de su aroma.

Empujo con el pie las horadadas hojas
como esqueletos frágiles…

Esparzo las cenizas en los oscuros charcos
que apenas me reflejan una luz mortecina.

Caparazón de caracol mimoso
quebrantado e inmóvil, cercado por lo débil.

Del claroscuro entorno emana la voz de lo dormido

mientras sigo mirándote a los ojos y tú pareces muerto
con los ojos abiertos.
©Leibi NG

Damero

Francisco de Goya. El caballo raptor. Aguafuerte, aguatinta, punta seca
y bruñidor. Museo El Prado.
Como oficiante sin dios
repite el rito:
cubierto por los presuntos augurios
de calientes entrañas descifrados.
De un volcán apacible vaticina el eructo.
¡Oh, desolado!
noches de conjeturas a la mesa impasible.

Palpita lo invisible
en servidor sin red
donde confluyen nobleza y abyección
en dos por uno.

Días de especular cual de Damocles péndulo
con filo.
El brillo del damero
resplandece e iguala los colores en la escala del miedo.
Temor del aguijón
su condición.

©Leibi NG

domingo, 5 de enero de 2014

Colando luces

 
Remedio Varo: "Cazadora de astros"
Sobre las ruedas va, colando luces.
Hermana con la brisa que entrecoge.
De vocación dual: risueña y triste
cerrada y a la vez al mundo libre.
Sube y baja en vaivén
el tiempo esparce:
barrotes de metal, también de aire
tejida por la urdimbre de su talle.
La puerta abierta es sólo un requisito en lo intangible:
que en su interior la vida se acomode, se expulse y continúe.

©Leibi NG



viernes, 3 de enero de 2014

Madrugada


En todas las casas
en toda madrugada
un silencio solemne
traspasa los alientos.
Motores que en el día
pasan inadvertidos
funcionan sin motivos
en fábrica latente.
La vida sosegada
en pausa quieta
como robot agotado
de su maquinaria
suspira cual goteo imaginario
de un cansancio de siglos.
Comprendes por qué llaman
c  o  r  r  i  e  n  t  e
a la energía que fluye y ahora suena
con un zumbido cierto, monótono, impasible
como el río de la vida indetenible

danzando en lo invisible la materia que duerme.
©Leibi NG

Tiempo de tagarnina

Scolymus hispanicus, el cardillo, cardo de olla o tagarnina



La luz de la cocina,
Ilumina el quimono masculino
en este día de mayo
en que la tagarnina alfombra con su verdor mareado.
Hojas mustias, tu rostro serio presagia
el malestar matinal de un dios cansado.

Porque la maleza me espina,
y tú me explicas la tradición de tu cultura.
De pronto se desnuda nuestro choque
como alienígena revoloteando en un cielo turbio
y permanezco observando silenciosa
como en el teatro cuando cambian el decorado
sin saber si aplaudir o rendirme a la tristeza.
             Tu amigo viene al rescate.

Así que de pronto es un salvavidas,
y me pregunto hasta cuándo será la vida en pareja
pues sé que las cuerdas se tensan hasta un punto
             Él también limpia la hierba.

Como quien se interna en un túnel

Doy la espalda y me encierro en la habitación.
Me enrosco sobre hojas de melancolía.

©Leibi Ng