viernes, 9 de agosto de 2013

Tus frágiles cartas




Como un antídoto a mi desconsuelo,
esperaba tus cartas con denuedo;
un trago de la aurora, escritos eran,
un buen remedio que de angustias y celos

indefectiblemente me salvaban.
Y me iba en soledad misiva en mano
sonámbula, frugal, casi fantasma,
sin otra meta que dormirme en vida,

sin más misión: que tú me despertaras
para morir de amor, a saltos de ojos
y envuelta con tu esquela en las pestañas,

de ilusión revivir letra por letra
impreso en esta mente y en el alma
un siempre tú y yo entretejido en tus cartas.


©Leibi Ng