jueves, 4 de abril de 2013

Palma hueca


Qué gran aliado es el silencio


Libre tu interpretación me intuye
Soy una palma hueca sosteniendo las notas
contenidas del aire de la ausencia.
No te mezas en la espesura de una estrella
ni te detengas en el ángulo infinito
porque sin dilación llegarás a mi pecho
y te daré de mamar como a un potrillo
que apenas puede sostener el arco de sus sueños
sólo cuando yo quiera.

Distancia y tiempo se trenzan.
Con honda lanzan el pensamiento
ocultando las manos invisibles del azar agitado
del aliento que sale con dificultad 
del órgano que bombea el néctar con que suspiro.
Piensas, existes y te arqueas atrapado de mí
Te confundes en mi paradoja
porque es más sueño en mí.
                                                               
Alimento parásitos en tránsito por tu trémula cloaca. 

Y es todo carne y sebo, venas, tendones, arterias…
Exilio de toxinas necesario suicidio biológico:
matarlo todo para que nazca algo.
Sacrificio suspendido de paloma en vuelo
cuando el mensajero más la esperaba.
Seco y deshidratado en el diluvio eterno de un azaroso y punitivo tiempo.

La bruma preña el ocaso en que se desvanece
tu nombre.

© Leibi Ng
De mi libro inédito: El zombie de las letras

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