domingo, 14 de octubre de 2012

Elección



He vuelto a sucumbir
en batahola
y la jarana es tal
que el aguacero
de mis ojos, truena
en el abismo del
amoroso encuentro
que me niegas
como si digna fuera
de tu ausencia.
Y no lo soy
¿lo sabes?
No soy digna de la nada.
Ni del silencio.
Ni de la soledad.
Ni de la indiferencia…

Duéleme el Ser
de verme rechazada
después de aupada
como laurel sobre tu frente victoriosa.
Si no es via crucis,
los pasos se asemejan
con otras multitudes y otra acera
pero es la misma cruz
pesada y aplastante
la que hace que mis huesos
se quebranten.
¿Te condueles de mí?
¿Me ofreces vino?
¿Intentas aliviar este martirio?

¡Vete ya!
No puedes hacer nada.

Igual que todos
Yo tengo dos caminos:
O perezco y traspaso
la barrera de lágrimas, dolor y sangre negra;
o sano y me rehago, resurrecta
con la luz, el amor y el alma invicta.

® Leibi Ng