viernes, 23 de marzo de 2012

Exordio


Pongamos que el fracaso
                  se tornara en victoria...
que el núcleo del abismo
                 ni en sueños fue alcanzado...
que jamás una lágrima
                  se derramó en mi alcoba
y que la rabia nunca
                 entró golpeando almohadas...
y hay sólo esta manía de suponer
                 ¡exordio!
que tu vida y la mía
                 jamás tocaron fondo.
Porque ahora mis dedos
                se repliegan intactos
sin un destinatario, sin cómplice y sin halo
                invento melodías en la luz evocada
                repito como Eco: "jamás tocamos fondo".

Supón que aquel momento del libro iluminado
                fue más que luz, asombro
tu y yo quedamos ciegos,
                felices deslumbrados...

el tiempo se detuvo y nos volvió uno solo:
                un faro condenado a iluminarlo todo.

©Leibi Ng

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