martes, 29 de noviembre de 2011

A degüello


Las promesas de los amantes
caen como infieles decapitados

Los felices días rutinarios
Se van quedando atrás

No queda árbol en pie en el camino de Santiago
sagrado hoy, regado de cadáveres.


Desde tu posición, el rostro demudado
asumes el rol de matamoros.
Prevalece el sentido dominante.
No sabes aún lo que te espera
pero cortas el aire con tu espada
degüellas y escarmientas.

No abandonas el sol del que protege
del peligro a la tierra de sus padres
Y en el suelo manchado con la sangre
de las víctimas de esta geografía temprana
vas enraizando el futuro empeñado.

Yo no quiero montarme en tu caballo.

No me gusta el rol de las angustias.

Por más iluminado que te encuentres
con tu mirada llena de cruces.

El poseedor no tiene más placer que
Someter al otro.

La nobleza del hombre
Se exhibirá más tarde o más temprano.

Y sentirás la carga de tus huesos
sobre un caballo muerto.

Ahora te despojas de tu lado mediado
y te pierdo de vista.

©Leibi NG

domingo, 20 de noviembre de 2011

Destellos

La única forma de tenerte
es reviviendo el eco.

De un trozo de mi vida
Quise escribir un verso
Contrario a la planicie, al tedio y a la espera
                                          de la tarde del sábado.
Describiría el momento de dos
fusionados en uno y en suma se extendieron.
Relumbró la ciudad, con sus calles y aceras.
Los efluvios del cuerpo, casi fuego de infierno,
se propagaron raudos y todo lo quemaron,
por ejemplo, el mercado…

y de todos los puestos surgieron relicarios
y de todas las ventas me ofrecieron regalos
como si entre las cejas pusiera encajonado:
“Soy amada y lo amo”.

Era entonces la novia, la esposa, la creadora
de sonrisas, sonrojos y de la misma aurora.
Tú en cambio, proveías el agua con su encaje de espuma,
el pan, vigilia y sombra... la vereda, el ropaje,
el cobijo a los sueños, abrazo protector.

Entre los dos hicimos la casa-paraíso
Y no hubo en esta isla más luz que tu mirada
preñada de destellos en cada madrugada.


© Leibi NG

viernes, 4 de noviembre de 2011

El premio



Quiero vivir de nuevo tu mirada
porque de ti está repleta mi memoria
vendrás o no, ya eso poco importa
que tenerte fue gloria, el premio gordo.

Saber que tus ojos me han mirado
que fui de tu alma la joya  anhelada
me reveló el amor incontenible y sordo
y la pasión excelsa de mis horas.

Este amor que llegó en días otoñales
llenó mi vida de ansias juveniles
elevó mis deseos a lo posible
cuando mi adolescencia yacía asesinada.
Tarde tuve tu amor, mas qué oportuno
mi corazón gozó del sentimiento eterno.

©Leibi Ng

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Atomizada



Yo mañana seré el beso del viento
la evocación de un nombre impronunciado
La aurora bruma que no alcanza el orden
del magno día de trinos anunciado.

De las piedras lisuras escondidas
de las ramas, cortezas añejadas
de las aves garganta, trino y alas
de los insectos voz, secreta, aislada

de filigrana apenas cincelada.
Básteme el rastro de la regurgitada tierra
de gusanos sin tiempo ni equipajes
tragando fe por la oquedad de vida,
por la serena puerta del contraste
desestimando angustias y desaires.

Es posible que algún sonido de cascada
libere ecos de mi fluir despacio
hecha rocío yo, disuelta en átomos.
©Leibi Ng