jueves, 29 de septiembre de 2011

Viaje astral


Hoy me hice la dormida
y fui testigo del torpe vuelo
de mi cuerpo astral.

Se desprendió muy lento
el nombre musitado como aliento.

Sin tiempo y sin espacio de mi misma escapó,
flotando hacia el techo de la habitación...
no esperaba que desde mi ombligo
un cordón muy fino lastrara su vuelo.

Con suavidad tensaba el filamento
Y de pronto, llegó hasta un paisaje de rocas
un yermo campo donde escaseaba todo
menos las piedras y el polvo.

Poca vegetación y un sembradío de rayos de sol
desesperanzados de lluvia, o de alguna estación.
Y sin embargo, los chiquillos jugaban en un carrusel de viento.

Gente escasa en el campo polvoriento
sin cultivos, ni graneros, ni verde, ni contento...

En casa, mi ombligo, finísima Matrix
reluciendo todo me informaba;
a tantos metros, me hacía ver
el pobre desempeño de mi espectro.

En un horizonte sin matices;
percibí su desaliento
musitando siempre el inolvidable.
Sentí su mirada extraviada
y su regreso amnésico y perdido
mientras yo, me hacía la dormida.
©LEIBI NG

domingo, 18 de septiembre de 2011

Eternidad

Sobre la arena
sin aspavientos
de falsa alegría
como hacen las parejas que fingen,
mirándote a los ojos
con las pupilas llenas de sol y verdad
segura de que amarte
era la decisión correcta
aunque no entiendas mi forma de pensar.
Verás un cielo transparente
aun mis párpados cerrados
y un universo tras mis pestañas.

Cuando la noche clave en ti
el millar de estrellas
de estas promesas.
Encenderás una lumbre
que te retorne a casa.

Mientras mi cuerpo se desvanecerá
entre tus dedos, y tu voz será ronca y lejana,
te dejaré permeado por el llanto
del infinito y las cumbres nevadas.

Yo sé que entenderás
cuando no puedas
repetir mi nombre.

Consciente de tu desmemoria
te convocaré cada vez a la misma hora
como un rito infalible
traspasando tiempos, vidas, geografías,
carnes, huesos, guerra y paz.

Con el santo y seña de un beso
fin de mundo,
fundidos en uno
nos hallará la eternidad.

© Leibi Ng

viernes, 16 de septiembre de 2011

Purdah


Sobre el filo
de la hoja que brilla en la mitad,
cual crisálida envuelta en el capullo
que la salva y la sepulta
Ella
dueña de pechos rebeldes como collados altos
propietaria de la cintura que se estrecha turgente,
ama de un par de ovarios vitales, productores...
Se tapa con la capa de extensas tradiciones.

Hablan los viejos de honra, virtud,
decoro y dignidad.
¿Y tú, qué dices tú?

Para bien, para mal
se plisan maldiciones
en la tela cobalto
que ondea en la penumbra.

Para bien, para mal
la rejilla trasluce la mirada huidiza
de quien cubre las carnes
como esconde la vida.

Para bien, para mal,
perfecta la capucha encaja
cual sombrero de aleros
precavidos que ocultan su pureza.

              Ningún hombre ha venido a pedirte en matrimonio.
              Ningún hombre dará una cabra por ti.
               Ningún hombre será responsable por ti.

Ojos extraños buscan lascivia y descontento
presérvate, consérvate, sepúltate en silencio.
Amárrate el deseo apretando los dientes.
Vuélvete tú un secreto
Namus patriarcal
involuciona azul
hasta plisarte el alma
pliegue a pliegue
doblada,
hilo a hilo
bordada
en la cortina ondeante
que separa tu risa
tu energía, tus movimientos tiernos,
la fuerza con que bailas o deseas cantar.
No enseñes tus uñas pintadas, tu pelo arreglado,
tu mirada hermosa con negro kajal.
Con pasos graciosos atraviesa la noche
modesta, callada, digna y bien tapada.
Quédate arropada. Nadie te conoce.
Nadie te va a extrañar.

© Leibi Ng

jueves, 15 de septiembre de 2011

Citadina

http://petalosalvuelo.blogspot.com/

Hoy muchos nombres pueblan mis abismos.
Algunos conocidos, otros no tanto.
Están aquí mirándome como se mira al profe
que en una tarde absurda dicta clase a desgana.
Yo sé que estos asientos tendrán un costo luego.
Los habrán convocado usando algún señuelo:
que si serán más sabios, que si hablarán en lenguas;
que si dentro de un tiempo, renovarán sus vidas…
Yo sé que son los menos.
Digo que están haciendo lo imposible
para alterar la historia del reino del “Non Problem”.
Han logrado que haya gente de mal humor en
cada ventanilla de servicio al usuario.
Se empeñaron e hicieron que el asfalto caliente
aumente a un mar ardiente de lava y gasoil.
Las piezas de los carros de concho vuelan solas.
Los trozos de aceras te patean a placer.
La nueva moda de colocar basuras en las cuatro esquinas
es cosa de dementes, mientras suenan sirenas,
alaridos hirientes con el pasar violento de un motor
demoníaco, envuelto en humo negro.
Aquella mujer vieja, la del traje sin brillo,
como si no entendiera, frunce el ceño
mas yo sé que es la vista lo que el entendimiento arruga.
Esta ciudad me expulsa, me revuelve y destroza.
Muro yo, permanezco.

© Leibi Ng

sábado, 3 de septiembre de 2011

Indulgencia

Acuarela. Yin-lai Trinidad Ng
En la orilla distante
la pareja
se hunde en lo invisible
tratando de fundirse entre
rivera, limo y piedras.

Emerge con un ritmo
de olas de aguas dulces.

Hay certeza en la piedra
vaivén de algas fiesteras
y no sé qué de ausencia
en las firmes riveras.

El eco de los besos
se pierde en un poema.

La ternura empujada
por la prisa no espera.
La sangre que palpita
se agolpa en arroyuelos
que fluyen impetuosos
hacia un cauce violento.

Gime y late la vida,
se funde en miel y tacto,
suplicando al espacio
un tiempo,
un movimiento...
un absoluto encuentro.

Se funde como llama
de hogueras simultáneas
que estallan en fotones
celebrando la fiesta de la vida

que relativa mueve
que relativa extiende
                     luz y espacio
sin aceptar el nunca
ni la total espera.

Demandan mi indulgencia,
la compasión despiertan
aquellos que desoyen la ternura del cuerpo
y a la pasión se entregan.

©LEIBI NG