viernes, 24 de septiembre de 2010

Para Analie


Sumergirse en tus ojos intimidaba
tan puros, tan sinceros, tan abismo...
bloqueabas sin saberlo las coartadas
de una madre trasnochada.
Tuya fue la elección:
en mi dolor postrada y sin abrigo
un halo de anestesia sin efecto
galenos de otro cuerpo
madrugada, votaste por mi cuerpo;
anidaste aquél día de noviembre
en mi vientre turgente que estrenabas.

Niña de piel tostada
roja fruta anhelada
boquita de uva recién lavada
tu miedo es el mío cada madrugada.

Muchachita nueva
bailar te hizo gracia
la madre cansada
canta al Che Guevara;
la abuela se lleva las manos al cielo
clamando cordura para esa muchacha.

Papá te ha dejado llorar tenuemente
porque tu sonrisa le deja sin habla
Niña que soplando bolitas de seda
apagando cirios y tosiendo fuerte
corriges las cuerdas vocales de hada
sirena del cielo que vino extraviada.

La música suena, sales disparada
al fondo de un patio de duendes poblado
y luego corriendo llevas lunas negras
a la cueva inmensa de un fauno gigante.

¿Qué pasa? -pregunto
-El monstruo ha cargado con las voces-voces;
sólo te ha dejado cartones pintados...
Miro preocupada tus ojos inmensos y
tu diferencia me obliga a pensarte
como el premio grande que Dios me ha enviado.
©Mamá

1 comentario:

Clo dijo...

los adultos, para ser "grandes", debiéramos seguir los ejemplos de los niños. recordar que la luna se inclina a nuestro lado, aunque nosotros la veamos siempre tan lejos.

dulce, dulce poema.
me encantó.
un beso.