domingo, 25 de abril de 2010

A veces soy real


A veces en la oscuridad resplandecen
                                                            tus ojos
Tintinea un sonajero y la brisa me besa

Y sé que eres, que estás, que me piensas…

Cada alborada el rocío se cuela entre las sábanas
una gracia luminosa desciende por la estancia
se posa en el lugar que para ti reservo y ahueco el resplandor
como quien da las gracias acunando un tesoro
Es divino el momento y aunque no estés, te nombro

A veces eres real

Abalorio es el sueño rodando en cada vértebra
pájaros, mariposas, rocío, penumbras, flores...

Me descubren las horas derrotada en la certeza:
yo te inventé juntando varias piezas

A veces, giro el rostro aspirando tu aroma
Tanta incertidumbre me da seguridad:

A veces soy real.
 © Leibi Ng

miércoles, 14 de abril de 2010

Abro un cajón pequeño y brotan flores

Abro un cajón pequeño y brotan flores.

Escarbo entre papeles de colores.
Marcadores de libros me recuerdan
las librerías de geografías distantes.
Es como abrir las jaulas, tomar aire
en la urdimbre de alambres del recuerdo.
Afortunadamente, las estampas,
tarjetas que anunciaban actos, hechos...
eventos de cerebros entusiastas
y evocadores tiempos de colegas
han pasado a otro espacio sin angustias.
Un nombre, una mirada, un trago amargo
y los ojos avisan tempestades,
pulsos, intentos, situaciones, gritos, música, pasos
y el reverso de mi mano borra el rastro:
No tengo tiempo para regodearme
ni en mi alergia a los ácaros
ni en el dolor sentido.
Hay muchas más historias por delante
y otro sabor me aguarda en el cajón florido.
Tras ave en libertad de nuevo jaula sale.

Leibi Ng

Créditos imagen: http://juli-snowwhite.deviantart.com/art/Caged-140946103

sábado, 10 de abril de 2010

Si me escondo...


Si me escondo
tras los calzones
coloridos de un payaso
camuflando de la rabia y la tristeza
mis sentidos...
Si me escondo
desde arriba para abajo
en la insegura levedad de este momento...
no es mi culpa.
Afuera está tan triste
y llueve.
© Leibi Ng
Copyright © Leibi Ng

Sonia Rosa

Gracias a la vida, Sonia, que me permitió conocerte y disfrutar tu alegría y entusiasmo.
Gracias a los medios electrónicos que te permitieron conocer mis cuentos de ciguapa y elevarme hasta tu entusiasmo taíno.
Gracias al amor por tus raíces que nos hermanaron en behíques, casabes, dúhos y bateyes.
Gracias a las Antillas que a través de los siglos nos hacen nacer plenos con sus paisajes salobres y sus gaviotas en vuelo.
Gracias a las pencas de coco, a las yaguas y a las caracolas.
Gracias a las arenas de tu Borinquen y a los litorales de mi Quisqueya.
Gracias a los taínos, la gente buena que como tú, hacen que la vida realmente valga la pena.
Dondequiera que estés, sonríeme.
Dondequiera que estés espérame.
Dondequiera que estés, estoy contigo.
Dondequiera que el cáncer se multiplique, no lo veré como fatalidad sino como oportunidad de elevar hacia el cielo a la gente más pura y más buena, porque muriendo es como renacemos.
Por tí, Sonia Rosa y por mi Elena con quien siempre sueño, y por mí, que ahora mismo muero.