lunes, 6 de noviembre de 2017

TU RETRATO



El misterio que da brillo a tus ojos
desde una vista inmóvil de tu rostro,
me hace temblar como si el suelo errara
y toda yo, fuese una cosa informe.

Rayos penetran mis blandas pupilas
¡y mi alma en llamas se incendia ella sola!
Combustión espontánea que me aterra:
me reduce a cenizas muerta en vida.

Hay ojeras y un guiño desde tu retrato
de un dios que mira traspasando el cielo
sobre las cosas que los dos sabemos...
Pero te aprieto fuerte con mis dedos

para que te calcines en mi espacio mismo.
¡Renaceremos dos, yo estoy segura
como estrellas, planetas o dos viandantes!

©Leibi Ng

sábado, 4 de noviembre de 2017

Las jardineras del Barrio Chino


Las jardineras del Barrio Chino
no tienen flores, plantas deseadas,
ni enredaderas, ningún trifolium,
ni una matica, ni una albahaca.

En ellas crecen diarios, cartones...
sólidos, aguas, vidrios, bidones...
puede que nazcan después de un tiempo
sopas, refrescos, algún picapollo.

Las jardineras del Barrio Chino
sin ser sombrillas regalan sombras
son el banquito de los cansados
el muro estrecho del desganado.

Las jardineras del Barrio Chino
guardan las letras de lo pagado
facturas rotas, rosas, azules
frágiles, mustias, papel cuadrado.

Las jardineras del Barrio Chino
en vez de flores ofrecen hombres
puede que el árbol que ellas contiene
se robe el alma de alguna forma
y me parece que por las noches
entre susurros toman y llaman
                           a ese que pasa.

©Leibi NG

jueves, 26 de octubre de 2017

TRANSPORTE URBANO


El asfalto como un disco de vinyl enderezado,
las ruedas obligadas a frenar a cada instante
y el celular resaltando tu nombre con impertinencia.
Sintiendo baches, aceleraciones,
el exceso de diez millones de bípedos detrás de cuatro ruedas.
Lo corto de las calles, lo absurdo de las reglas
y cientos imponiendo sus propios métodos.
Alguno habla de caos mientras las líneas de
"La Fantasma de Higüey" resaltan entre mis manos.
Me obliga a retroceder entre Javier y Bartolo.
Y el celular insiste en tu rostro y tu nombre...
Obligada a escapar, sin pena, de mil formas
por esta vez, me hiere irme de donde quiero estar.
©Leibi Ng

jueves, 12 de octubre de 2017

SIN CHAISE LONGUE


Yo quería sufrir lánguidamente
como la Dama de las Camelias,
pero sin sus compromisos de ida y vuelta.
Sus vaporosos trajes sobre mis carnes menguadas,
vacíos de sombras y de olvidos.
Yo quería conservar un solo instante
de adoración correspondida,
derramando ternura como nube preñada de rocío.
Pero el bacilo se metió en mi sangre
y una tos dulce inflama el torax a discreción.
No tengo chaise longue ni soy adorada
y el pañuelo absorbe mi dolor tísico.
La sangre, que a tantas heroínas vi escupir,
ahora no acude ni siquiera a mis mejillas
Quedo desnuda de color y de amor
y puedo morir en un solo estertor
disimulando el pecho.
Mejor que no informe de mi tuberculosis
o todos rehuirán mi compañía... ¡Maldito Robert Koch!
Morir de no saber qué, es siempre mucho más bonito...
¡En fin! Yo sola yaceré de igual manera.
Mi cuerpo se aleja a diez metros del suelo
y me miro pobre, niña desolada
tan vacía de amores como de antibióticos.
Ciega ante las reglas del juego.
Sorda ante el rumor de las dudas.
Muda ante mis contradicciones.
Helada como una lápida sin letras.
©Leibi Ng

lunes, 2 de octubre de 2017

CONSTELACIÓN



Así de madrugada, quien espera
ahora lo cuenta como bueno y válido.
Y sin embargo hay gestos de las manos
que apresan piel de un color absoluto
casi desentrañable, como si fuera azul
o gris, o sable…
Nos amamos los dos en horas distantes
Cuando un satélite frenaba oxymoron del aire
y de esa forma inexplicable
se unían los deseos como un cable.
Yo tenía miedo atroz
y él para nada, o lo disimulaba,
porque era osado como un loco
y como un desenfrenado me enlazaba.
De alguna forma se concretaba en dos
la historia interminable de la mujer que anhela
y el dios que sabe.
Por eso nos salvábamos los dos
cuando dormían las estrellas
o se hacían las discretas,
indiferentes a la común acción
de los simples mortales.
Y un río de vía láctea se asomaba
a iluminar dos cuerpos que en el aire
parecían de cisnes o de ánades.
Una historia común, tan manoseada
era en el aquel instante tan sublime
porque nunca jamás esto sucedió
y sin embargo juro que conservo
aún mordidas en mi carne.
©Leibi Ng

jueves, 21 de septiembre de 2017

Sedientos los pétalos




Sedientos los pétalos
saben lo que anhelan:
giros, tientos, vueltas,
cruz y hasta cadencias.

En lila te buscan
con reposo o viento
los ojos del aire
te expían discretos.

No tuerzas el caliz
que en cabriola y liana
asciende a tu cuerpo.

Luz que siembra el beso
y el seno quebranta
con filo de acero.

©Leibi Ng

sábado, 16 de septiembre de 2017

Autopsia

Femme Avec Des Fleurs” or “Spring”, 1912

¿Qué haré si no te encuentro?
¿De qué color la resurrección me teñirá de nuevo?
¿En cuál lugar extravío el Norte de tus besos?
¿A qué Estrella Polar dirigiré mi credo?
¿Dónde estaré de nuevo si no siento tu piel un mínimo de tiempo?

Ganas, rabia, deshoras se me agolpan sin techo...
Desnuda, hambrienta, muerta por tus diez mil silencios...
Sabiendo que vendrás, torturándome obseso
sin tu voz ni tu acento...
¿Quién reconocerá mi cadáver de intemperie cubierto?

Sin los gusanos tiernos de tus ojos en mis cuencas,
¿qué forense dirá que en fantasma me he vuelto?

©Leibi Ng

jueves, 7 de septiembre de 2017

Postraumático


Viene flashback
y paraliza la voluntad del acto.
Regurgita ese miedo, el escalofrío, el espanto...
Pupilas insomnes en noches que no cesan
sin que valgan somníferos ni té de lechuga o
dormitar debajo del tamarindo imaginario
La soledad de tantos merodeando,
sin nada que ate su atención.
La culpa, la pena, la preocupación constante...
y en medio de la vida se incuba
la otra vida que pasó
de muerte interminable.
Con su tinta roja recordando sangre,
lápices de minas cuadradas afiladas a cuchillas;
las plantas ahogadas en un exceso de agua...
Los recuerdos no mueren
ni en la pira
y menos en el asiento trasero de un taxi...
Flashback: carne viva rociada con sal y vinagre.
©Leibi Ng

martes, 5 de septiembre de 2017

LA PUERTA

"Visita inesperada" Remedio Varos

Parece que estoy hecha de retazos.
Rodeada de revistas, libros, trastos...
Recuerdos y proyectos de recuerdos;
(sí, porque también se compran cosas nuevas
con el fin de robarles sus misterios).
Quien quiere conocerse ha de escarbar
bien profundo en lo hondo de lo umbrío,
negociar por sí mismo los rescates
de mil desavenencias al destino
que no viene siendo más que el otro que te habita.
Te enfermas de quien eres
y está el remedio dentro (igual que la cangrena)
y son monsergas los dichos de los sabios
que no aprendes: Olvídate de ti y serás divino.
Conviértete en dragón para pintarlo
y sólo está su mano sobre la tuya en ese siempre amago
mitad ensoñación, mitad piedra de toque.
No regresas jamás de quien tú eres
a menos que algún dios, predestinado,
te bese directamente en los labios
y diga en voz de trueno:
¡Tienes la puerta abierta!
©Leibi Ng

martes, 29 de agosto de 2017

YO QUISIERA LEERLO



(A Leibi Ng Báez)

“¿Y si escribiendo me descubro ante ti y ante mí misma... y si diciendo logro hallar la voz que siempre me acompaña invisible, nostálgica, sabia?” Leibi Ng

Sé que fabricas versos.
Que escondes los minutos de sal en tu ojo bueno.
Que en tus manos impunes se refugian los pecados de Dios,
los devaneos de algún hada madrina
que equivocó su Norte;
que tocó con su vara gusanos y arcoíris,
que convirtió lagartos en lagartos
mientras las niñas buenas, ajenas de milagros,
perdían su sonrisa entre los lobos.

Sé que construyes sueños.
Que solo falta piel para cubrirlos,
dejarlos caminar por el asfalto.
Que temes que la brisa escancie la mirada en su almanaque.
Que sendas y caminos los lleven más allá de tu agua buena.
Que se despierten lejos,
tan lejos que no sepas si despiertan o sueñan
y tengas que soñarlos nuevamente
protegidos de besos y de lobos.

Sé que fabricas alas.
Que un muro de silencio tan ancho como un beso despinta tu arcoíris,
lo tiñe de aguacero.
Que en un viejo cuaderno se apretujan tu historia, tu humedad y tus miedos;
tus vuelos y tus ganas,
tu voz limpia
y tu cielo.

Sé que ensalmas misterios.
Que tu mágico lápiz dibuja mundos ciertos.
Libros de agua y azúcar con pinturas de tierra,
con un cielo tan verde que es una voz antigua,
y es un reloj travieso,
y es el pan y la espera.
Con un bosque encantado donde cantan orugas
azules primaveras
Y los lobos aúllan
para espantar el miedo que sienten por las niñas,
por su encanto y sus juegos.

Sé que fabricas versos.
Sé que construyes sueños.
Sé que fabricas alas.
Sé que ensalmas misterios.
Que en un viejo cuaderno se apretujan tu historia, humedades y miedos,
tus vuelos y tus ganas,
tu voz limpia
y tu cielo.
Yo quisiera leerlo.

©Luis Carvajal

jueves, 24 de agosto de 2017

Almacenaje

A esos que te aconsejan
soltar todo,
comprender lo nulo del pasado
y la inutilidad del porvenir…
Los dogmas que predican
concentrarse en el minuto aciago
del respiro que llaman ahora…
A esos, les voy a regalar todas mis lágrimas cristalizadas en marfil,
Varios envases de sustancias químicas frenando mis dolores
Los recuerdos del patio en que dos pechos predijeron los filmes de Fellini, un árbol de piñón con la leyenda, el brebaje imposible de un amor adúltero, la rabia del vecindario por la virginidad entregada al soldado yanqui. la compasión por el hijo del yanqui...
El comunismo ateo de doña María, el enfrentamiento con el vecino imperialista... El locrio de paloma. Las piernas encorvadas del hijo de Pino, el canto destemplado del borracho del Conde, las madrugadas al lado del inconsciente, un parque lleno de presagios, una avenida llena de basura, el guardia ebrio de la esquina de la París, los mecánicos del piso de abajo, el café en baño de María, el ruido sordo de una avenida anónima, la biblioteca que nunca llegué a ver abierta, el cine que quebró, el vandalismo contra el mobiliario urbano, un beso robado que se sumó a uno anterior en la mejilla y que me lavé con brillo y Ace, el camino solitario por las Atarazanas, la cara de machete para que los tígueres no se metan contigo, el llanto sincero en el primer viaje en avión que no era de miedo y sí de enamorada, los pasos por calzadas de otros países, siempre sin eco porque yo no me conocía, los ríos que me deslumbraron con su grandeza, las obras de arte que ya no eran las de los libros, la gente buena, la gente mala, miles de sonrisas y miradas, y millones de palabras que aún conservo en tinajas… Puedo mostrar que aún desnuda puedo llevarlo todo a mis espaldas.
©Leibi Ng

domingo, 20 de agosto de 2017

TODO O NADA

Abie-Davis


Sentirás el escalofrío del riesgo.
Algo ancestral está en tus células.
Querrás experimentar.
Caminar descalza al filo de la navaja.
Te envolverás en largas conversaciones
Conocerás la marca de sus pañales.
El grado de tibieza de la leche
que empleaba la madre al darle de mamar.
Curarás mentalmente sus raspaduras
y las lesiones del acoso que sufrió de niño…
Tu vida perderá importancia.
Tu trabajo perderá importancia.
Tu tiempo pasará a depender del suyo.
Tu amor será cada vez más poderoso.
Sufrirás largas esperas…
Pero nada se compara con el momento
en que él te dedica su atención.

Puedes volar como los ángeles.

Llegará el día de la primera vez
cuando tu corazón desbordado
se derramará como el río en el delta.

Puedes volar como los ángeles.

Los labios unidos
Los cuerpos fundidos
Todo y serán UNO.

Puedes volar como los ángeles.

Pero ya no son uno
Un reto, un desencuentro, un mal entendido…
Sentirás de nuevo escalofríos
Y lo ancestral en tus células te oprime
Lágrimas, dolor y soledad te tiran al suelo.

Mas, en medio del dolor sonríes,
porque eres valiente y supiste jugar.
Tomaste el riesgo:
¡Tú siempre ganas a pesar!

©Leibi Ng

viernes, 18 de agosto de 2017

Minúsculo abatido





En la medida en que me alejo
su voz disuelvo en nada.
El sonido ya no creado
hoy se le escapa al aire.
y su esencia no tiene características:
ninguna cualidad de amor y su homicidio.
Ni luz ni visión.
Ni sabiduría, ni salvación...
Las palabras
eran tan plenas, tan diosas,
tan esenciales las vocales…
Ahora no tiene aroma el nombre
ya no resuena su vibrato.
La lucha de contrarios ha cesado
y ya no hay yin ni yang;
ni es soluble en el éter
su hueco sin acción.
Mis dedos juegan como antes jugaban
y mi propia voz ya no se acerca a la que fue.
El eros ya no es llama. 
Extinta la pasión, muerta la flama,
sucumbe ante el soplido sin alas
de la boca de un dios sin nombre.
Es irreal, no vida.
Ni fuerza, ni duración, ni trascendencia.
Ya no tiene poder.
Se extingue como un minúsculo abatido punto de polvo.


Lo que antes fue pavesa, ceniza es.

©Leibi Ng