sábado, 16 de diciembre de 2017

LA COSA BONITA



"Es increíble la cantidad de cosas
que nos enseñaron a no entender". Oscar Wilde 

Por las paredes, la vida
crea sospechosos relieves:
sinuosos, rectos, rugosos,
lisos… siempre caprichosos.

Los susurros ¿de termitas?
Tuertos laberintos.
ocultos, perversos.
Ladrillos fijados
con grises cementos.
Las estalagmitas,
las estalactitas
Maderos que crujen,
mordientes, serrados...
Abajo es arriba,
en lo profundo vibra.
Aquí es el silencio de una vida rota.
Adentro, tapiada, es la sangre presa.

Sobre papel inventada
se erigió entre las columnas
con un lápiz y una escuadra.
Arquitectos, ingenieros,
obreros que sin ver planos
se expanden hacia lo ancho
sobre las bases, hondas peanas:
Agujeros como tumbas
son maderos traspasados
crucificando el vacío
con clavos atravesados.

Habitante solitaria,
convirtió a la mujer libre
en su presa de confianza.
De la noche a la mañana
con el humo del cigarro
letra a letra la define
letra a letra la amortaja.

Ella deambula sonámbula
sin saber que en sus entrañas
late vida y está sola
pero su mente la engaña.

Los ciegos viven sin ver
se aferran a las texturas
a las grietas, las fisuras,
arabescos en paredes
columnas falsas, dinteles
puerta hacia ninguna parte
que poco a poco le absorben
el tacto, la sangre, el habla…

Así, de día, ella escribe.
Así, de noche, ella vaga.
Así, quienquiera que venga
ha de pagar con su miedo
el más extraño alquiler
de habitar lo ya ocupado.

Soy yo la dueña y señora
de estas paredes malditas
si quieres, vives conmigo,
de lo contrario, te marchas.

Es de día y en la casa
sólo se escucha el teclado
de la escritora que muere
por la criatura que mata.

©Leibi Ng

domingo, 3 de diciembre de 2017

En paz y a voluntad


A las 12 de la noche
hay ambientes así:
casi tormenta
cuando el calor agobia
el abanico es hélice acelerada
de un avión malsonante.
Podría leer, que es lo que suelo 
hacer en noches como estas
pero lo cierto es que me vuelvo una lectora asmática: rodeada de libros por todas partes
y respirar uno no puedo.
Y claro, se puede usar la autocomplacencia,
(es bien sabido que las mujeres
la usamos para conciliar el sueño
como si no hubiese
Sedoxil sin receta médica).
A estas horas, en que amenaza lluvia
como siempre
me gustaría treparme a la azotea
(cosa que nunca hago)
y tumbarme en el techo -entonces suelo-
a comprobar lo insignificante que soy
de cara a las estrellas,
pero mi corazón
hecho un murmullo
tiene un soplido cansado
y ya no da pesadilla su compás
sino clemencia.
Que lo deje en paz, dice
y me acabe de largar
con tanta insatisfacción
a ver si puede 
latir en paz y a voluntad
al fin libre de mi
¡Maldita paradoja!
©Leibi Ng

viernes, 24 de noviembre de 2017

PAÍS


De tres continentes: puerta.
Ombligo del planeta.

©Leibi Ng

BUFFET


¿Qué te puedo contar que ya no sepas?
Me refugié en las letras.
El tiempo que pasaba acariciándote
ya se ha quedado preso
a mi espaldas.
A pesar de que aún no controlo las riendas
del potro de la vida,
a discreción las tenso.
Freno recuerdos de los años felices
y abono así un presente de peces voladores.
Ya sabes: genio y figura, hasta las alturas.
Eso sí te lo admito, cursilerías aparte
(de lamentos idiotas está llena la vida).
Ahora mismo me encuentro empacando tus besos
esos que bajo el olmo me arrebolaron toda.
Los donaré mañana a una fundación nueva
pues me han dicho que otros les darán un destino.
Si de algo estoy segura
es que estoy renunciando
a recorrer la mesa del buffet
sin probar ni las fresas.
Con la expresión ya agria
me hago una limonada...
Rechazo el licor dulce
de recordarte siempre.

©Leibi Ng

miércoles, 22 de noviembre de 2017

CASA DE MUÑECAS



                                              A Delta Soto, que no me deja olvidarla.


Llega el día en que el dolor cede.
De tanto querer salir rompe el cuerpo.

Muñeca de porcelana hecha con mimo
has cumplido al ganar tantas batallas
por hallar a toda costa la parte que te faltaba.

Lo de adentro, transformado en viento y nubes
ya se escapa hacia el espacio, la nada...

Sentimiento, semejante a la energía
se hace agua, y una lluvia misteriosa moja el alma.

Ya no hay huesos, ni tendones...
ya no hay carne
solo un pedazo que muere por buscar otro pedazo.

Es la mutación humana
La Llorona
La Ciguapa
La Dama de la Isla
La Virgen de la Sabana...

Todas llorando en las playas su soledad traspasada
y aquél hueco que no llenan ni los objetos, ni los papeles, ni los hijos, ni toda deuda saldada.

Ahora es libre y se disuelve
como la saliva echada

Y en algún lugar del Cielo
hay un Dios que se derrama.

©Leibi Ng

lunes, 6 de noviembre de 2017

TU RETRATO



El misterio que da brillo a tus ojos
desde una vista inmóvil de tu rostro,
me hace temblar como si el suelo errara
y toda yo, fuese una cosa informe.

Rayos penetran mis blandas pupilas
¡y mi alma en llamas se incendia ella sola!
Combustión espontánea que me aterra:
me reduce a cenizas muerta en vida.

Hay ojeras y un guiño desde tu retrato
de un dios que mira traspasando el cielo
sobre las cosas que los dos sabemos...
Pero te aprieto fuerte con mis dedos

para que te calcines en mi espacio mismo.
¡Renaceremos dos, yo estoy segura
como estrellas, planetas o dos viandantes!

©Leibi Ng

sábado, 4 de noviembre de 2017

Las jardineras del Barrio Chino


Las jardineras del Barrio Chino
no tienen flores, plantas deseadas,
ni enredaderas, ningún trifolium,
ni una matica, ni una albahaca.

En ellas crecen diarios, cartones...
sólidos, aguas, vidrios, bidones...
puede que nazcan después de un tiempo
sopas, refrescos, algún picapollo.

Las jardineras del Barrio Chino
sin ser sombrillas regalan sombras
son el banquito de los cansados
el muro estrecho del desganado.

Las jardineras del Barrio Chino
guardan las letras de lo pagado
facturas rotas, rosas, azules
frágiles, mustias, papel cuadrado.

Las jardineras del Barrio Chino
en vez de flores ofrecen hombres
puede que el árbol que ellas contiene
se robe el alma de alguna forma
y me parece que por las noches
entre susurros toman y llaman
                           a ese que pasa.

©Leibi NG

jueves, 26 de octubre de 2017

TRANSPORTE URBANO


El asfalto como un disco de vinyl enderezado,
las ruedas obligadas a frenar a cada instante
y el celular resaltando tu nombre con impertinencia.
Sintiendo baches, aceleraciones,
el exceso de diez millones de bípedos detrás de cuatro ruedas.
Lo corto de las calles, lo absurdo de las reglas
y cientos imponiendo sus propios métodos.
Alguno habla de caos mientras las líneas de
"La Fantasma de Higüey" resaltan entre mis manos.
Me obliga a retroceder entre Javier y Bartolo.
Y el celular insiste en tu rostro y tu nombre...
Obligada a escapar, sin pena, de mil formas
por esta vez, me hiere irme de donde quiero estar.
©Leibi Ng

jueves, 12 de octubre de 2017

SIN CHAISE LONGUE


Yo quería sufrir lánguidamente
como la Dama de las Camelias,
pero sin sus compromisos de ida y vuelta.
Sus vaporosos trajes sobre mis carnes menguadas,
vacíos de sombras y de olvidos.
Yo quería conservar un solo instante
de adoración correspondida,
derramando ternura como nube preñada de rocío.
Pero el bacilo se metió en mi sangre
y una tos dulce inflama el torax a discreción.
No tengo chaise longue ni soy adorada
y el pañuelo absorbe mi dolor tísico.
La sangre, que a tantas heroínas vi escupir,
ahora no acude ni siquiera a mis mejillas
Quedo desnuda de color y de amor
y puedo morir en un solo estertor
disimulando el pecho.
Mejor que no informe de mi tuberculosis
o todos rehuirán mi compañía... ¡Maldito Robert Koch!
Morir de no saber qué, es siempre mucho más bonito...
¡En fin! Yo sola yaceré de igual manera.
Mi cuerpo se aleja a diez metros del suelo
y me miro pobre, niña desolada
tan vacía de amores como de antibióticos.
Ciega ante las reglas del juego.
Sorda ante el rumor de las dudas.
Muda ante mis contradicciones.
Helada como una lápida sin letras.
©Leibi Ng

lunes, 2 de octubre de 2017

CONSTELACIÓN



Así de madrugada, quien espera
ahora lo cuenta como bueno y válido.
Y sin embargo hay gestos de las manos
que apresan piel de un color absoluto
casi desentrañable, como si fuera azul
o gris, o sable…
Nos amamos los dos en horas distantes
Cuando un satélite frenaba oxymoron del aire
y de esa forma inexplicable
se unían los deseos como un cable.
Yo tenía miedo atroz
y él para nada, o lo disimulaba,
porque era osado como un loco
y como un desenfrenado me enlazaba.
De alguna forma se concretaba en dos
la historia interminable de la mujer que anhela
y el dios que sabe.
Por eso nos salvábamos los dos
cuando dormían las estrellas
o se hacían las discretas,
indiferentes a la común acción
de los simples mortales.
Y un río de vía láctea se asomaba
a iluminar dos cuerpos que en el aire
parecían de cisnes o de ánades.
Una historia común, tan manoseada
era en el aquel instante tan sublime
porque nunca jamás esto sucedió
y sin embargo juro que conservo
aún mordidas en mi carne.
©Leibi Ng

jueves, 21 de septiembre de 2017

Sedientos los pétalos




Sedientos los pétalos
saben lo que anhelan:
giros, tientos, vueltas,
cruz y hasta cadencias.

En lila te buscan
con reposo o viento
los ojos del aire
te expían discretos.

No tuerzas el caliz
que en cabriola y liana
asciende a tu cuerpo.

Luz que siembra el beso
y el seno quebranta
con filo de acero.

©Leibi Ng

sábado, 16 de septiembre de 2017

Autopsia

Femme Avec Des Fleurs” or “Spring”, 1912

¿Qué haré si no te encuentro?
¿De qué color la resurrección me teñirá de nuevo?
¿En cuál lugar extravío el Norte de tus besos?
¿A qué Estrella Polar dirigiré mi credo?
¿Dónde estaré de nuevo si no siento tu piel un mínimo de tiempo?

Ganas, rabia, deshoras se me agolpan sin techo...
Desnuda, hambrienta, muerta por tus diez mil silencios...
Sabiendo que vendrás, torturándome obseso
sin tu voz ni tu acento...
¿Quién reconocerá mi cadáver de intemperie cubierto?

Sin los gusanos tiernos de tus ojos en mis cuencas,
¿qué forense dirá que en fantasma me he vuelto?

©Leibi Ng

jueves, 7 de septiembre de 2017

Postraumático


Viene flashback
y paraliza la voluntad del acto.
Regurgita ese miedo, el escalofrío, el espanto...
Pupilas insomnes en noches que no cesan
sin que valgan somníferos ni té de lechuga o
dormitar debajo del tamarindo imaginario
La soledad de tantos merodeando,
sin nada que ate su atención.
La culpa, la pena, la preocupación constante...
y en medio de la vida se incuba
la otra vida que pasó
de muerte interminable.
Con su tinta roja recordando sangre,
lápices de minas cuadradas afiladas a cuchillas;
las plantas ahogadas en un exceso de agua...
Los recuerdos no mueren
ni en la pira
y menos en el asiento trasero de un taxi...
Flashback: carne viva rociada con sal y vinagre.
©Leibi Ng