jueves, 16 de agosto de 2018

Se impone la melancolía


De pronto me despierto
con un diálogo interno.
Lo que vivo, ¿es lo cierto?
Hay colores y olores
y me entran por los ojos
miles de objetos
y suena en mis oídos
la voz del hombre negro
que lucha con la música
a cuál irá primero.

Todo tras la esperanza,
todo buscando un asta
para izar la bandera de los sueños.
Los coros, las voces,
los agudos constantes
y las respiraciones jadeantes...
vidas, épocas que no están
y se niegan a escapar.

Podría bailar, llorar, caer
doblada por la nostalgia
melancolía de una raza,
con historia y una injusticia viva
que arrastra tantos muertos
que persisten in crescendo...

Pero no. Se impone melancolía.
Se sobrepone la vital existencia
de la carne curada de sus magulladuras
y entre amapolas corren
las piernas que se estiran
como gacela en África,
como caudal del agua de pasiones
que mueve las ruedas de la supervivencia...

Suena, suena... apoteosis frena;
el coraje baja de tono
alcanza la dulzura y cesa.

©Leibi Ng

jueves, 9 de agosto de 2018

Desheredada



Aquí, vecina en tu casa,
con la lluvia como herencia
soy cigarra en dependencia
(hormiga que entrega miel).

No me duele mi destino
porque la luz del camino
propiedad no es de ninguno
y a mí me sirve cual ley.

De la noche que me ocupa
tomo y dejo como tú.
El transcurso de las horas
me propone gran virtud,
ya que sueño cuando quiero
y del alba hago bolero
cuando dormir no me va.

Sigue dormido, mi cielo,
que yo quiero caminar.

©Leibi Ng

martes, 10 de julio de 2018

Tormenta



La terraza tiene huellas rojas de cuadrúpedos
en las losetas. Una mata de plátanos cedió
su verticalidad al horizonte y ríe en ocre.

No hay temor en estos ojos.
Tan solo la victoria de un nuevo día.
La tierra chupa lágrimas de a poco
y sé que filtra sombras que conducen al mar.
No evoco el pasado ni lo añoro
pues jamás me abandonó el sonido de las olas.

En los rincones, las raíces de bambú resisten
y hay una invocación a la fuerza en su unión bajo tierra.
Me asomo al milagro de este patio que renace,
después del aguacero, besando en cada rayo de luz
el sabor de la vida y del instante.

No hay temor en estos ojos.
Ni verso que lo desencadene.
Enlace hacia un pasado improbable
corre con el tiempo hacia su origen,
igual que las lágrimas de nubes van
hacia las cavernas que pisamos
ignorantes de la vida en el mar que nos rodea.

©Leibi Ng

(Cualquier parecido con Pavese, es cierto)

jueves, 14 de junio de 2018

ÚNICA YO

Santo Domingo. El Dinero

Yo sola contra el ruido
aquí en lo alto.
Única yo,
mirando a las hormigas.
Me gano la hermosura donde existe.
Ignoro hoyos y grietas donde gritan.

Concedo, pues hay otros militantes
del suelo, el viento, el agua...
y hacen fuego.
Trafican con basura, luz y cables...
tumban árboles... camiones repletan.
Violan el rojo, el azul, el blanco:
no reconocen niños. Son ladrones.

A veces pienso que la ciudad es mía.
Que sus calles me habitan donde piso.
Entro y salgo por todas sus esquinas.
Subo y bajo por cuestas y avenidas.
Penetro por ventanas y balcones...
Tropiezo, caigo y a veces, levito.

Y es desde mis pies que pisan fuerte
de donde crezco hacia lo alto
sin medida.
No importa que sin techo viva
Cero límite aquí.
El paso pido.
Soy dueña por derecho.
Así lo ejerzo.
©Leibi Ng 

jueves, 31 de mayo de 2018

GRITO

Un solitario grito en madrugada, solapado, furtivo, desgarrado...
ábreme a dimensión de olvido la voz que hasta el momento se callaba.
Uno solo, sin eco ni constancia, denuncia de los sueños sus abismos.
©Leibi NG

SONRISA

SONRISA 

La luna, sobre mi lecho.
Sus luces sobre mi almohada.
Escarcha en la tela blanca,
escamas de puro nácar.
Contemplo la luna, luna
sobre mi pijama guarda.
Al levantar la cabeza
su sonrisa me hace gracia.
©Leibi NG


miércoles, 30 de mayo de 2018

OLVIDO

OLVIDO


Mi lengua está prisionera entre dientes
porque he prohibido que salga algún sonido
si tú sospechas que por ti me muero
el amor mío lo escondo cuerpo adentro.

Fuiste y eres la brasa de mis días
la luz de mis mañanas y mi vida;
yo a ti quería darte por entero
el cuerpo, el alma y todos mis suspiros.

Por ti sitiada mi ciudad incendiada
por ti vencida en apagado orgullo
triste elección que pago demudada.

No hay más hombre que tú.  A ninguno quiero.
Por eso callo de acción y de palabra
Por eso muero envuelta en el olvido.
©Leibi Ng

viernes, 25 de mayo de 2018

AGAETE


Con todos los paisajes despiertos tras mis ojos,
te recordé Agaete, con tu Dedo de Dios.

El mar y el cielo siempre pretendiendo aquel beso
que el horizonte estrecha,
y el muchacho en el muelle, mirándonos los dos.

No sé por qué, Agaete te has colado en mi sueño
trayéndome un recuerdo de añil, de sol y luz
si han pasado los años, si ya se borró el día...

Si ya se me olvidaba el blanco de tus casas
y las arenas mansas de las playas pobladas,
tus palmas, tus balcones, tu gente tan canaria,
con ese dejo al habla familiar en mi América,
el café y la comida, las estatuas, la plaza...

Me has despertado, Agaete, iluminando el día
yo, que en una maleta te había doblado en dos,
plisadito y guardado rezándote un adiós.

©Leibi Ng

domingo, 13 de mayo de 2018

PRIMAVERA

Christian Schloe


Estoy, de nuevo amor,
florecida en tu canto
y ya no caben más
las ramas en mis heridas.
Me traspasas por diez
-de tu savia a la mía-,
me surcas y me siembras
con flores, con espinas.
En la alegría callada
en que agonizo y vivo
estallo desde ti
para crecer florida
que bebo de tu sed
que en mí tú te enraízas
que es primavera y trino
contigo en el camino.
Que me riegas de fe
y florezco a la vez
que muero en un suspiro
que de mi centro brota
el llanto de un chiquillo.
Estoy, de nuevo amor
preñada de tu abismo.
©Leibi Ng

miércoles, 2 de mayo de 2018

O DIOS O EL DIABLO

.

Cuando todo comenzó
ya tú pensabas en juego.
Noches interminables
como papel en blanco
borrándonos el sueño.

Ocultando los miedos
el vacío y el dolor
tu presencia fue constante
hasta que oscureció.

Desde que esto comenzó
fue una angustia demencial
de titubeos narrados,
y de encuentros frustrados.

Y cada noche
sentía la urgencia
de escapar a mi refugio
de libros y soledad.

La insistencia irracional
de lo que no puede ser
de Dios y el Diablo a la vez.

Hoy me pongo por final
una elección radical:
o las tinieblas o la luz.

Desde que esto comenzó
era un juego para ti:
yo tan sólo era una más
un truco de seducción.

Terror de permanecer
ante el abismo profundo
equivocar el aroma
llamarme con otro nombre.

Ahora me encuentro cansada
de repetir el error
los amores de dos aguas
no me sirven, no me van.

Veo tu rostro en esta estancia
con ojos sin soluciones
quiero que te marches ya
pues nunca has estado aquí.

Trata sólo de entender
que jamás podrás tener
este amor entero.

Tú no decides, yo sí.
estás preso en tu confort
pero tienes que asumir
o Dios o el Diablo.
©Leibi Ng


viernes, 13 de abril de 2018

SINFONÍA


Él inundó mi ​cuerpo​ de sabores extraños.
aromas de otro mundo, texturas ​encontradas...
Alborotó escenarios, los colores​, los ruidos​;
de pronto noche en día, ​con luceros y luna.
Trajo al hoy el pasado reviviendo fantasmas.
Desparramó mis joyas sobre toda la cama
y a mis pies puso un monte de enigmas y silencios.

Misterio consumado de dios echado en tierra
cargaba en las espaldas los dolores del mundo.
Como Sísifo andaba subiendo cuesta arriba
desde la propia cuna con amores frustrados.

Me mojaba la piel con rumores del alba
Susurraba canciones como quien raspa pailas
de dulces entrañables, pegados a las carnes.

​Domesticó el paisaje de surcos en mi frente
con títulos de libros y sinfonías salvajes​.

Él viajó hacia la tierra del misterio y la sombra
y duerme en la montaña de piedras milenarias.
Yo, convertida en lluvia, sigo como una gota
en un surco de llanto al hollar sus pisadas.

©Leibi Ng

sábado, 24 de marzo de 2018

A UN NIÑO DE CUATRO AÑOS


"Cuando se muere la carne
el Alma va derechito 
a saludar a la Luna 
y de paso al Lucerito".
Violeta Parra.

De vuelta en tus entrañas
de nubes y vapor
mi misión fue muy corta
y entregué con honor
mi cuerpo pequeñito,
mis sonrisas, mi voz...

El árbol doblegado
se humilló sobre mí
para llevarme entero,
para hacerme subir.

Mi padre y mi madre
van a pensarme más
desde hoy para siempre
como el niño que fui.

Escrito en el misterio
quedo a partir de hoy
en el Retiro, el viento
y un manto de verdor.

Me acarician las ramas
cosquillas en mi piel
los pájaros volaron
y mi vida también.

Yo ya estoy en el parque
que llaman El Edén
con los ángeles juego
tú no me puedes ver

Como dijo Violeta
en aquel baquiní
saludar a la luna
me hace sentir feliz.

©Leibi Ng

sábado, 10 de marzo de 2018

SEÑALES

Será la mano de Dios
o el vaho de la lengua de Buda
que insiste en mantener los labios cerrados
por eso aparece la barba de viejo en los árboles de Constanza
y una bolsa amarilla resiste el viento sobre el cristal de tu ventana.

El dolor de la pierna izquierda reflejado en una copa de agua
las joyas perdidas en el interior de un taxi
los recuerdos calcinados en dos ciudades...

Queda la réplica a la apertura de los sentidos:
se mostrará lo invisible
lo peculiar llevará a la reflexión de un colibrí suspendido
y signos de admiración que no cierran
contrariando las reglas.

Lo simultáneo, lo paralelo, la soledad enigmática...
¡Mentira!
Y es que tocas con tus dedos
la residencia de su Alma.

Percibes en este viaje
los colores del deseo
de decisión revestidos.

©Leibi Ng